El doloroso coro mexicano
Aug 21, 2010 Opinión
Por: Yuri Herrera
Pareciera que nos hemos vuelto impermeables. Aunque hablamos tanto del horror es como si eso de lo que tanto hablamos no terminara por conmovernos. Hay tragedias de sobra que deberían haber marcado hace mucho un límite: el secuestro como industria, la decapitación como moneda de cambio entre criminales; pero tal vez nada se compare al horror bíblico que sucedió hace un año en Hermosillo y que también hemos visto pasar de largo. ¿Qué necesitamos para darnos cuenta de que estamos tocando fondo, qué más terrible que la muerte por fuego de cuarenta y nueve niños, seguida de la impunidad de quienes permitieron que eso sucediera?
Diego Enrique Osorno, uno de los periodistas que todavía reportean sobre el terreno los temas más incómodos y peligrosos (el Oaxaca de Ulises Ruíz, la barbarie gubernamental en Atenco, el cártel de Sinaloa) ha publicado un libro crucial para entender la bancarrota moral de nuestro tiempo; crucial por dos razones: una, saca la tragedia del mero ámbito de la estadística o la explicación sociológica en la que se diluyen los dramas personales; y dos, porque en la forma que Osorno ha elegido para narrar este episodio encuentra no sólo una estrategia eficaz, sino que asume una posición ética sobre cómo decir el horror, sobre todo cuando le ha sucedido a otros.
Nosotros somos los culpables cuenta cómo la muerte de 49 niños en la guardería ABC en Hermosillo, Sonora, comenzó mucho antes de que iniciara el fuego: en la cadena de irregularidades en torno a la privatización parcial de las guarderías del IMSS, en la negligente vigilancia de las autoridades a las condiciones de seguridad de esa guardería, en el desdén con que los dueños respondieron a las advertencias de que ésa era una bomba de tiempo. Leer el resto… »
14 meses contra la impunidad
Aug 6, 2010 Opinión

Manuel Rodríguez Amaya -padre de Xiunelth Emanuel- y José Francisco García Quintana -padre de Andrés Alonso- en la protesta frente al edificio de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sonora. Foto: Jorge Moreno.
Por: Arturo Soto Munguía
Al cumplirse 14 meses de la tragedia en la Guardería ABC, los padres agrupados en el Movimiento por la Justicia 5 de junio realizaron ayer una manifestación frente a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado.
Una de las demandas levantadas en esta movilización: exigir la destitución del procurador Abel Murrieta Gutiérrez, “por la obstrucción de justicia en que incurrió al dejar de cumplir con su deber de perseguir por delitos graves a todos los involucrados en los hechos que nos afectan”, plantean los padres agraviados en un extenso comunicado difundido ayer mismo.
Se refieren, obviamente a los socios de la guardería incendiada, sobre quienes presumen, se ha tendido un cerco de impunidad que impide tocarlos ni con el pétalo de una orden de aprehensión.
Pero también a los 13 funcionarios menores que, habiendo sido procesados judicialmente, se encuentran libres tras pagar sus respectivas fianzas, utilizando para ello los recursos del fideicomiso creado por el ex gobernador Eduardo Bours, con un monto de 67 millones de pesos.
Esos recursos tenían como destino cubrir a las familias de los menores fallecidos y lesionados en el incendio, la reparación del daño, la indemnización y en general cualquier pago derivado de la responsabilidad directa, subsidiaria y solidaria del gobierno del estado de Sonora. En realidad, el dinero se utilizó para pagar las fianzas de los inculpados, todos ellos funcionarios menores.
Felipe Calderón ante el caso “ABC”
Aug 3, 2010 Opinión
Por: Gubidxa Guerrero
Rápidamente se recomiendan los videos. En la era tecnológica, donde la internet permite presenciar eventos bochornosos a escasos segundos de acontecidos, miles de personas hemos visto y escuchado el reclamo de una madre desconsolada al mismísimo Presidente de la República.
La señora Patricia Duarte Franco, mamá de Andrés Alonso (fallecido el año pasado durante el incendio de la guardería “ABC”), habló claro y fuerte. Con la rabia entre los dientes exigió justicia para su hijo. En una reunión de Felipe Calderón con algunos padres afectados por la tragedia de “ABC”, Duarte Franco increpó a éste, señalando a los principales responsables de los hechos.
Muchos dirán que la señora comete una equivocación al reclamar al Presidente; se argumentará, además, que él está haciendo lo posible otorgando becas, pensiones vitalicias, y asegurando el futuro de los niños sobrevivientes. Pero, entonces, ¿qué responsabilidad tiene Felipe Calderón en este asunto? Si nos vamos a los tecnicismos de siempre, diremos que, estrictamente hablando, el Presidente no es responsable directo de esta desgracia, como tampoco resultara serlo el titular del Instituto Mexicano del Seguro Social, ni el gobernador de Sonora, ni los empleados medios, ni los encargados, ni nadie…
“¿Sabes lo que es la justicia, presidente?”
Jul 28, 2010 Opinión
Por: Sabina Berman
MÉXICO, D.F., 27 de julio.- La pregunta la hace Patricia Duarte. La ocasión es la cita del presidente Calderón con los padres de los niños muertos y lesionados en el incendio de la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora. La época es ésta que vivimos, en la que la gente se ha venido a creer que tiene derechos. Que los derechos que la Constitución les otorga pueden bajarse de la letra y volverse con su uso reales. Usándola, extendiendo su alcance, la Ley cumplirá por fin su promesa, aplazada tantas veces durante nuestra historia: igualarnos a todos.
Precondición de una democracia efectiva: que el demos, el pueblo, y el cratos, el poder, estén ligados, a diario, en cada transacción, por la Ley. Por eso el tuteo de la ciudadana al poderoso.
“¿Sabes lo que es la Justicia, presidente?”
Y es que no es seguro que lo sepa, a pesar de ser abogado. En un caso emblemático de esta lucha de la gente por tener Ley, y en otro caso emblemático también, y en el siguiente otra vez, Felipe Calderón ha caminado del lado contrario de los muchos para proteger a sus allegados, unos pocos.
Es el caso de los estudiantes del Tec de Monterrey, muertos en el fuego cruzado del Ejército con criminales y luego disfrazados de sicarios. Para proteger al Ejército el presidente inculpó en una declaración a los muchachos y la madre de uno de ellos se lo reclamó desde la multitud. “Mi hijo no es un maleante”, dijo al micrófono, tensa la voz por la rabia.
Es el caso de la familia Almanza Salazar, cuya camioneta fue baleada por un retén de soldados probablemente drogados. Dos niños murieron, Bryan y Martín, de nueve y seis años, y el presidente por boca de su secretario de Gobernación pidió a los ciudadanos que “no fueran tontos útiles” del crimen. La joven madre, de 25 años, se lo dijo en corto, en una visita a Los Pinos: “Esto no se me va a olvidar, presidente. No se me puede olvidar. Mis hijos también tienen derechos humanos.”
De cómo Calderón se hizo más pequeño… y así se quedó
Jul 27, 2010 Crónicas, Opinión
En agradecimiento a las madres y padres de la Guardería ABC.
Por: Jesús Robles Maloof
Viajé a Hermosillo el martes 20 de julio. Salí del DF a la 5 de la mañana, apesadumbrado porque ese mismo día visitaría la misma ciudad Felipe Calderón para reunirse finalmente con madres y padres de la Guardería ABC, tras más de un año de una actitud cómplice de la tragedia y negligente en sus responsabilidades de Estado.
Existía por parte de los padres una discusión sobre si asistir o no a dicha reunión; la mayoría decidió asistir con la misma postura que han mantenido durante meses; JUSTICIA. Le dije por teléfono a Claudia Díaz Symonds: “hay que armar una protesta, no puede pensar Calderón que llegará como justiciero a Hermosillo y saldrá de ese momento limpio.”, a lo que me contestó: “no te apures, los padres están ya tomando definiciones”.
Los deudos de las 49 niñas y niños fallecidos, así como de quienes quedaron lesionados, pidieron desde hace meses una reunión pública con la presencia de los medios de comunicación. Calderón en cambio, montó un esquema de seguridad y opacidad propio de quien tiene el máximo temor fundado. Intentó hacer una reunión privada de espaldas a la nación.
Cuando se discute un tema de interés público, como la Guardería ABC, en presencia de representantes populares y funcionarios del más alto nivel, donde se hablará de reparación de daño y presupuesto entre otros temas, nada justifica la privacidad de una reunión, sólo que las víctimas así lo soliciten. No fue el caso. El burdo intento de mover la maquinaria presidencial para poner cortinas sobre la reunión fracasó. Creo haber visto por qué fue así.
Caso ABC no sólo es cosa de dinero, sino de derechos: Luis Arriaga
Jul 26, 2010 Entrevistas, Opinión
Entrevista con: Ricardo Rocha
Luis Arriaga Valenzuela, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez sostuvo que siguen vigentes las demandas de justicia en el caso ABC, la oportunidad de revisar la corrupción en el sistema de subrogación de las guarderías, el incumplimiento del deber especial, el cuidado de niños y niñas, el derecho a la salud, a la vida y a la integridad personal, así como el derecho a la información.
En su colaboración para el programa de Ricardo Rocha, aseguró que no se trata solamente de una cosa de dinero, sino de derechos.
“El derecho de acceso a la información pública hasta antes del incendio no había transparencia sobre el sistema general de las guarderías y se vulneró este derecho al no brindar información oportuna y veraz a la sociedad y a los padres de familia”, detalló.
Indicó que hay una nula rendición de cuentas debido a que nunca se justificó la delegación de funciones a particulares y nunca se sancionaron las irregularidades en guarderías subrogadas.
“No existen las mínimas condiciones para fiscalizar y controlar la operación de guarderías. Este caso da para mucho y no me parece justo que solamente se les den ciertas dádivas a los padres de familia”, concluyó.
Fuente: Radiofórmula
“Voté por tí porque pensé que eras buena persona y mira…”
Jul 26, 2010 Opinión
Por: Fidel Samaniego
Ella le miró de frente.
Él bajó la cabeza, parecía que leyera algo.
Ella, Patricia Duarte, madre de uno de los pequeños fallecidos en el incendio de la Guardería ABC le dijo a él, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa que no sabía qué es para él la justicia.
Él trató de interrumpirla, señaló que le respondería pero que había que dejar hablar a otras personas.
Ella continuó. Respetuosa, pero firme, siguió hablando. “Para mi justicia es que destituyas a ese señor que está a tu izquierda, Daniel Karam”, sentenció la mujer. Agregó que justicia es que también corra a Juan Molinar Horcasitas y lo someta a juicio penal igual que al ex gobernador Eduardo Robinson Bours.
Y siguió adelante: “Para mí justicia es que metas a la cárcel a Marcia Matilde Altagracia Gómez del campo, prima de tu esposa Antonio Salido, Gildardo Urquídez y Sandra Téllez, socios en la guardería”.
El jefe del Ejecutivo, su esposa Margarita, una mujer, hay que decirlo, inteligente, auténtica, valiente, el director del IMSS y otros funcionarios, fueron de gira a Hermosillo la semana pasada.
Programada estaba la reunión con padres y madres de los niños, niñas que murieron o quedaron con fuertes heridas en el incendio.
Decidió el presidente Calderón, o su nueva vocera Alejandra Sota, que el encuentro fuese a puerta cerrada, sin acceso a la prensa.
Pero además, para asegurarse que nada se sabría de cuanto ahí se decía… o le decían a él, todos, todas las asistentes tuvieron que dejar sus teléfonos celulares. Todos… o casi todas.
Inútil, vano intento de proteger la imagen presidencial. Porque alguien sí logró introducir un teléfono o una cámara de video con la que se pudieron captar las escenas, las palabras de la mujer, la imagen de un presidente que gran parte del tiempo se la pasó mirando hacia abajo, como si leyera… ¿qué? Y de su esposa, conmovida, apenada. De cualquier modo, después de hablar, Patricia Duarte abandonó la reunión, fue entrevistada, narró parte de lo ocurrido.
Y en youtube está el video.
Y se escucha cuando ella le dice lo que entiende por justicia, y no es precisamente o sólo un decreto presidencial que otorga becas a los niños sobrevivientes y dinero a las mamás, los papás que perdieron a sus pequeños. Y le reclama que vaya allá, con ellas, hasta después de haber estado en el partido inaugural del mundial de Sudáfrica, o comiento en Los Pinos con cantantes.
¿Qué decían el rostro, el gesto de Calderón? Pues quién sabe. La toma es lejana. Sólo se le ve gran parte del tiempo con la cabeza gacha, ya después la levanta. ¿Se habrá enojado? ¿Contuvo la reacción?
Y, ¿cuánto habrá cambiado Felipe Calderón? ¿Cuánto conservará de ese hombre que no tenía el poder, pero que era ciertamente una persona sencilla, sensible? Esto lo pregunto, no se la respuesta, porque antes, seguramente le hubiera dolido, y mucho, lo que le manifestó al final Patricia:
“Mira, yo voté por tí, y lo discutí mucho con mi familia, con mis amigos. Y no voté por tí porque fueras a ser el presidente del empleo o porque fueras a quitar la tenencia vehicular. Voté por tí…porque pensé que eras una buena persona… y mira lo que pasó”
¿Cuál fue su respuesta a todo lo que la mujer le dijo?.
Eso sí se supo. Nada.
Fuente: Blogs El Universal
¡Los asesinos siguen sueltos!
Jul 8, 2010 Opinión
Por: Jesún Anaya Rosique
Dice el autor citando a Kapuscinski que “ahora escribir un libro debe ser una protesta”. A un año de la tragedia de la guardería ABC en Hermosillo, se publica este estremecedor recordatorio de cómo la corrupción y la impunidad impiden que se haga justicia. Ricardo Rocha afirma en el prólogo que el 5 de junio de 2009 se cometió “un crimen colectivo de larga data, que comenzó mucho antes del día del incendio y que todavía no termina… muchos años de corrupción en los que una obligación del Estado se convirtió en una franquicia para favorecer a unos cuantos… Osorno nos presenta un monumental coro de voces que narran el crimen múltiple de Hermosillo antes, durante y después de aquel día”. Por su parte, el autor dice: “Son cerca de 500 voces registradas en este relato coral. Recopilé sus testimonios por medio de entrevistas o tomando notas en actos a los que asistí y revisando los expedientes judiciales del caso… Hablan los padres de los niños fallecidos y sobrevivientes, familiares, ciudadanos indignados, funcionarios municipales, estatales y federales, bomberos, personal de protección civil, cholos, dueños de la guardería, maestras, enfermeras, policías, abogados y periodistas… un relato polifónico sobre la muerte de 49 niños, la impunidad y la lucha por la justicia… Estos padres trabajadores rechazan la indiferencia ciudadana y condenan un sistema donde las empresas obtienen beneficios máximos con costos mínimos, lo cual condujo a que no se respetaran las condiciones de seguridad y mantenimiento”.
Y, ¿seguimos hablando de derechos…?
Jul 7, 2010 Opinión
Por: Leslie Serrano / @LesSerrano
El 25 de junio de 2010 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo del Instituto Mexicano del Seguro Social “Mediante el cual se definen apoyos financieros de Guarderías ABC”.
Apoyos que se publicaron hace un año, sin embargo a consideración de las autoridades, se requería precisar ciertos puntos.
Este acuerdo comenzó por una propuesta presentada por la Dirección General de dicho Instituto a través de su Dirección de Prestaciones Económicas y Sociales y de la Coordinación de Atención a Quejas y Orientación al Derechohabiente; dicho acuerdo menciona las “particularidades” sobre los “apoyos y ayudas” que se debieron otorgar por parte del IMSS a partir del 5 de junio de 2009, a los afectados por el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora; con el fin de otorgar “certeza y seguridad jurídica” a los menores, adultos y padres de familia involucrados en éste infortunio.
Entre las características para los beneficios, se consideraron diversas categorías:
- Padres de menores fallecidos
- Menores lesionados por quemaduras
- Menores que no sufrieron lesiones por quemaduras, pero que inhalaron el humo y tóxicos producidos por el incendio, con diagnóstico de una secuela permanente por ese motivo.
- Menores que asistieron a la Guardería ABC el día 5 de junio de 2009, sin haber sido lesionados por quemaduras, con probabilidad de haber inhalado humo y tóxicos producidos por el incendio, sin que a la fecha se les haya diagnosticado una secuela permanente por ese motivo.
- Adultos derechohabientes, lesionados por quemaduras o que no sufrieron lesiones por quemaduras pero que inhalaron el humo y tóxicos producidos por dicho incendio.
Exigen a los ministros de la SCJN que renuncien
Jun 30, 2010 Opinión
“No estorben más y dejen su circo y teatro de simulación de justicia”, les dicen dos Organizaciones de la Sociedad Civil en una carta abierta
La misiva fue escrita por las OSC: “Grupo fuerza y conciencia ciudadanas” y “Los Niños de Sonora También son Nuestros Hijos”, antes de que los ministros determinaran que sí hubo violación grave de las garantías individuales en el caso del incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora, pero descartaron señalar como responsables a 14 funcionarios, entre ellos Juan Molinar Horcasitas, ex titular del Instituto Mexicano del Seguro Social y actual secretario de Comunicaciones y Transportes; Daniel Karam, director del IMSS, y al ex gobernador de Sonora, Eduardo Bours.
Carta abierta a los ministros de la Suprema Corte sobre caso ABC
Esperábamos -con mucha esperanza- que ustedes, señoras y señores ministros, hicieran caso de la exigencia de justicia que todo el pueblo de México les hace respecto al caso ABC.
Les exigimos que tengan el valor civil -ya que autoridad moral, como lo dejó muy claro Guillermo Ortiz Mayagoitia, no la tienen- y den un fallo que asegure justicia para los padres de familia afectados y a los más de 80 bebés con la herida en carne viva.
Nos sentimos víctimas de la burla y observamos que nos enfrentamos a personas absolutamente insensibles ante el dolor y la injusticia e incluso, incompetentes. ¿Acaso tenemos que recordarles sus clases de Derecho Constitucional, específicamente que nuestra Constitución Política, en el artículo 123, fracción XXIX establece el derecho a una guardería segura para las madres trabajadoras en México?
Dejen ya de simular que les interesa la justicia en este país, y reconozcan que los ciudadanos mexicanos, nosotros, los de a pie, no somos de su interés porque, como se ha visto, una entrevista con Molinar Horcasitas o Eduardo Bours tiene mucho más peso en su cobarde conciencia que el grito desesperado de un pueblo lacerado por ustedes mismos y sus irresponsables decisiones “legalistas”, demostrando con ello que, al estar al servicio del poder, son ustedes mismos cómplices en este infanticidio.
¿Cuál es su precio, señoras y señores ministros?, lo que eroga el IMSS por la subrogación de guarderías, cantidad que entrega a particulares. En el fondo es lo que la SCJN defiende, es la bolsa, es lo económico y no la justicia, es el criminal sistema de subrogación de guarderías y otros servicios, el sistema que asesinó a los 49 bebés de la guardería ABC y dejó con daños irreversibles a más de 80.
No es una cantidad despreciable para los empresarios y políticos voraces que se hacen ricos a costa de nuestro trabajo… pero con veinte mil millones no podrán comprar una conciencia tranquila, y mucho menos la vida de uno solo de esos bebés.
Les exigimos que tras su fallo renuncien, que no estorben más y dejen su circo y teatro de simulación de justicia.
El mundo al revés
Jun 30, 2010 Opinión
Por: Verónica Rosas
El pasado 16 de junio, la Suprema Corte de Justicia de México (SCJN) expresó que sí existieron graves violaciones a las garantías individuales de los niños de la guradería ABC de Hermosillo, Sonora(1); sin embargo, como bien dice, Granados Chapa, en una “esquizofrenia” incomparable, la Suprema Corte, decidió que no hay violadores(2).
El ministro Zaldívar había ya enumerado con nombre y apellido a los responsables de esa masacre, sin embargo, la SCJN, se pronunció a sí misma como incapaz de ser el mayor órgano moral en México para dictaminar quiénes eran los culpables… entonces ¿quién es esa autoridad? ¿a dónde van a recurrir los padres ahora? ¿No son la Suprema Corte de Justicia??? ¿No son los que reciben los sueldos más altos en este país? ¿O es que ellos tampoco son responsables de sus cargos y de sus funciones? Y más allá de esa burocracia, ¿qué no tienen sentimientos ni un mínimo de empatía por el prójimo? ¿dónde quedó el sentido común en este país? ¿ hemos perdido de vista al “otro”y olvidado que soy responsable de él?
No olvidemos que en el caso de Lydia Cacho pasó exactamente lo mismo: sí hay violaciones graves pero no hay responsables. Sin conocer cuáles son las funciones y los límites de la SCJN, me parece, por lo menos (y es mucho), indignante que una vez más, no existan responsables. El mensaje que, en el fondo se está transmitiendo, es que puedes ser funcionario, banquero, empresario y puedes hacer lo que se te hinche la gana con la gente: puedes matar niños en un retén si eres militar, puedes quemar a 49 niños y dejar con graves heridas a 104 más, cambiar la vida de sus familiares por completo, puedes ser secuestrada por órdenes de un gobernador, puedes no proteger a los civiles en un enfrentamiento con el narco, puedes morir violada por militares, puedes dejar al país en bancarota y pedirle al pueblo que pague y no va a pasar nada… pero sí pasa y mucho. Tal vez “el pueblo” no entendamos de leyes, códigos, reglamentos, funciones pero sí experimentamos su aplastamiento, su indignidad. Las leyes que surgieron de la tradición, de lo colectivo del ser humano, hoy se ha covertido en una máquina separada de la humanidad y que parece incontrolable.
Historia nacional de la infamia
Jun 28, 2010 Opinión
A Carlos Monsiváis,
In memoriam
Por: Federico Campbell
Finalmente toda búsqueda de la verdad jurídica se encomienda a la subjetividad de los jueces. Véasele como se le vea, el grupo de magistrados de la Suprema Corte de Justicia siempre tendrá más de un argumento, jurisprudencias, citas de Recansens Siches y de Platón, para abonar y justificar cualquier resolución, a favor o en contra, negra o blanca, justa o injusta.
Es imposible que esa subjetividad escape a los ingredientes propios de la condición humana: las creencias, los intereses, la ideología personal, la clase social a la que se pertenece, el monto de los sueldos que se reciben e incluso las emociones. Todo cuenta. Todo influye. Y en casi todos los casos, por imperativos de la chamba y de la carrera profesional, e incluso por sincera convicción para defender a una institución como la del Seguro Social, se termina por favorecer a quienes detentan el poder. Tan es así el criterio subjetivo, que cinco de seis miembros de la Suprema Corte estimaron correcto el proyecto del ministro Arturo Zaldívar en el sentido de que sí había que atribuir responsabilidades a los funcionarios públicos que ejercían su cargo cuando el cinco de junio de 2009 se incendió la guardería de Hermosillo y murieron 49 niños. Es tal la subjetividad propia del oficio de juzgar que en algunos países el presidente escoge a los ministros según sean conservadores o liberales.
En la historia más reciente sobre violación a las garantías individuales, la Suprema Corte ha exonerado de toda responsabilidad al gobernador de Puebla, Mario Marín (en el caso de Lydia Cacho); al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto; al ex titular de la PGR, Eduardo Medina Mora, y al ex coordinador nacional del Consejo de Seguridad Pública, Miguel Ángel Yunes, al sostener que en el caso de Atenco sí hubo graves violaciones pero que sólo eran imputables a los policías que directamente ejecutaron el operativo. Diferente fue el caso de Oaxaca, cuando la SCJ señaló de manera directa al gobernador Ulises Ruiz como responsable por la violación de garantías, aunque no se ha podido saber qué consecuencias tangibles tuvo esta resolución.
ABC: la “letra” de la ley
Jun 25, 2010 Opinión
Por: Jorge Camil
“Hubo responsabilidad, pero no hubo responsables”, dijo el editorial de La Jornada, reconociendo que nos hemos convertido en una nación de irresponsables; un pueblo que descansando en esotéricos argumentos jurídicos (¡como si fuésemos un verdadero estado de derecho), atrincherado en posiciones políticas y protegido por tribunales que abdican de sus responsabilidades sociales, esconde bajo el tapete sus grandes tragedias nacionales. (Por eso, entre bromas y veras, nos describimos como “el país donde nunca pasa nada”.) La medalla de oro se la lleva el magistrado José Guadalupe Luna Altamirano, que resolvió Tlatelolco de un certero plumazo: “hubo genocidio, sí, pero no hubo culpables”, exonerando con ello a Luis Echeverría.
Y con la misma delicadeza con la que hoy actúa la mayoría de los ministros de la Corte, el melindroso Luna Altamirano se refugió en la “teoría pura del derecho” aclarando, para que nadie dudara de su “profesionalismo”, que su resolución se encontraba “completamente exenta de todo tipo de cuestiones sentimentales, humanitarias, ideológicas, sociales o políticas”: ¡fue obra de un robot jurídico! Hoy se repite la historia. ¿Para qué sirve un sistema jurídico esterilizado, que opera conforme a la letra de la ley pero al margen de la sociedad?
Mientras los padres de los 49 inocentes muertos (y aquellos de los 104 menores enfermos o marcados de por vida) esperan justicia, ministros melindrosos y algunos analistas políticos sin conocimientos jurídicos hacen piruetas alrededor del artículo 97 constitucional y disquisiciones filosóficas sobre su aplicabilidad en la tragedia de la guardería. Los legos están en cierto modo justificados, porque por motivos políticos los propios ministros han denigrado esa valiosa disposición legal, considerándola “un artículo anacrónico y redactado con los pies” (Mariano Azuela), o un numeral “que no sirve para nada” (Salvador Aguirre Anguiano).
Justicia sin sensibilidad ni energía, justicia denegada
Jun 25, 2010 Opinión
Por: Héctor Rodríguez Espinoza
¿Qué tiene que pasar en este país para que actuemos con energía?
Mtro. Arturo Zaldívar
Esperanza fallida
En artículo anterior –conocedor de la justicia (a) la mexicana, pero aún con mis reservas al límite de esperanza en la H. Suprema Corte de Justicia-, y los sombríos precedentes de Aguas Blancas (Rubén Figueroa), Atenco (Enrique Peña Nieto), Oaxaca (Ulises Ruiz) y Puebla (Mario Marín, “gober precioso”, caso de Lydia Cacho), temía la decepcionante votación de su pleno en el caso ABC.
Los editorialistas no lo puede ironizar mejor: Ilusos mexicanos –los calificaron- que no entienden los tejes y manejes del poder, que olvidan que en México sí quiere decir no, que los compromisos son simples ejercicios de oratoria, y que por tratarse del “máximo tribunal”, creyeron que las cosas serían distintas. Pero no: se desmoronó la posibilidad de aprobar el dictamen del Ministro Zaldívar, porque, en la magia de nuestra justicia, aunque quedaron documentadas las violaciones graves a las garantías individuales, no hay violadores; aunque se estableció puntualmente la responsabilidad por la muerte de 49 bebés y las heridas en otros 70, no hay responsables.
Así de fácil: violación y responsabilidad, sí; violadores y responsables, no.
Esa es la justicia que se escribe con “I” de impunidad, y esa la lógica y hermenéutica con la que operaron la mayoría de ministros mejor pagados del mundo, a la hora de pronunciarse sobre el dictamen que Arturo Zaldívar les presentó, sustentado en el trabajo de dos Magistrados de Circuito empapados del caso.
La Corte se quedó corta
Jun 25, 2010 Opinión
Por: Miguel Angel Granados Chapa
Una vez más, y ahora con mayor sinceridad, el pleno de la Suprema Corte de Justicia se negó a crecer, a hacer de esa institución un órgano al mismo tiempo dotado de solidez institucional y de audacia social, que no son términos incompatibles, sino necesarios. Los invitó a hacerlo, al presentar el proyecto de dictamen sobre la Guardería ABC, el Ministro Arturo Zaldívar. La Corte podía haber aceptado esa invitación. Se negó a hacerlo. No la contuvo su respeto a otros Poderes, pues no era verdad que intentara situarse por encima de ellos. Frenó sus posibilidades una timidez, acaso timoratez que ya había dado cuenta en otros procesos de investigación constitucional.
Nadie pedía, menos que nadie el Ministro Zaldívar, que el tribunal constitucional relajara los rigores formales a que está sujeto cuando ejerce sus funciones jurisdiccionales. En ese terreno es exigible que la Corte no haga de la interpretación un imaginativo recurso de creación jurídica, lo que le está vedado por la división de Poderes, ya que toca al Poder Legislativo la gestación de la norma legal, no a los tribunales, ni siquiera al que está en la punta de la pirámide institucional de impartición de justicia. Leer el resto… »
La Corte y sus milagros
Jun 22, 2010 Opinión
Por: Lorenzo Ramos Felix
La resolución emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el caso del incendio en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora, es todo un monumento al cinismo, una concesión al Estado autoritario y una legitimación abierta de la impunidad.
A reserva de un análisis jurídico posterior, grosso modo se puede decir que resulta de un cinismo extremo el que la SCJN, como máximo garante de los derechos fundamentales, paladinamente diga que la Constitución puede violarse cuando las condiciones económicas lo justifiquen, como ocurrió en el caso de la subrogación marcadamente ilegal del servicio de guarderías, que por ineludible mandato constitucional debe prestar el IMSS, y que la Ley del Seguro Social, en su artículo 213, excepciona sólo en el caso particular de las estancias infantiles sostenidas por una empresa patrona para brindar ese servicio a los hijos de los trabajadores ahí laborantes. A partir de la estrecha visión del ministro Salvador Aguirre Anguiano, la mayoría del alto tribunal consideró que al no tener la capacidad económica necesaria, el IMSS puede subrogar las guarderías a particulares, no obstante que éstos carezcan de las aptitudes mínimas y vean la prestación de ese servicio como un mero negocio.
El Estado mexicano, caracterizado por su proverbial autoritarismo, ha recibido un inequívoco espaldarazo al cerrar la Corte sus ojos, presuntamente justicieros, a un desorden generalizado en el otorgamiento del servicio público de guarderías.
La discrecionalidad arbitraria en la privatización del servicio público de guarderías a particulares con vínculos con los poderes económicos y políticos, aprobada por la mayoría de los jueces “constitucionales”, viene a significar el otorgamiento de una patente de corso para que autoridades y particulares beneficiados puedan impunemente lucrar con el cuidado de niños de edad anterior a la preescolar, sin sujetarse a normatividad alguna que los responsabilice.
49 niños muertos y más de 80 lesionados no fueron suficientes para que la Corte cambiara la naturaleza de sus milagros.
Texto publicado en Enfoque, suplemento dominical de Reforma, el 20 de junio de 2010.
Dos lecciones del ABC
Jun 22, 2010 Opinión
Una primera virtud del debate es la necesidad de pensar en una reforma constitucional.
Por: Rodrigo Morales Manzanares
El debate que sostuvo el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en torno al caso de la guardería ABC en Hermosillo, Sonora, es sin duda significativo. Me parece que hay dos asuntos que ilumina, y acaso, otro que únicamente ilustra. Me explico.
Creo que el proyecto de dictamen del ministro ponente tiene el mérito de colmar las posibilidades y potencialidades del artículo constitucional que le confiere capacidades investigadoras a la Corte. En ese sentido, la pedagogía del proyecto radica justamente en desgranar lógicamente lo que la Corte debiera hacer para encarar un caso en el que se presume que existen violaciones a las garantías constitucionales. Sin embargo, el hecho de que no existan consecuencias prácticas a los señalamientos o hallazgos de la Corte, impone una dificultad que, me parece, el debate de los ministros puso en evidencia.
Una primera virtud del debate es la necesidad de pensar en una reforma constitucional que ubique institucionalmente de mejor manera la facultad de investigar violaciones a las garantías individuales. La inoperancia de la norma nos debiera llevar a pensar, no en desaparecer pesquisas que nos lleven a señalar responsabilidades políticas, sino a ubicar cuál es el mejor espacio para desplegar justamente esas investigaciones. La última instancia judicial, el espacio para el control constitucional, ciertamente no parece ser el sitio idóneo para realizar pesquisas sin consecuencias. Por supuesto que es necesario preservar ámbitos de control sobre la responsabilidad política, pero acaso la CNDH tenga un diseño institucional más propicio para cumplir con esas tareas.
La corte minúscula
Jun 21, 2010 Opinión
Por: Alberto Serdán
Para los bebés, las mamás y papás de la Guardería ABC
Para Daniel, Jesús, Ramón, Pepe, Lorenzo y Daniela
Murieron 49 bebés y más de 100 quedaron lesionados bajo la custodia del Estado Mexicano el 5 de junio de 2009. Un incendio en la Guardería ABC, subrogada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Hermosillo, Sonora, cambió sus vidas, la de sus papás, sus familiares, su comunidad y su país para siempre.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) investigó el hecho y no tuvo el valor de señalar responsables de alto nivel. Se protegieron en una visión limitada de sus facultades constitucionales y prefirieron hacer lo mismo de siempre aunque los resultados fueran los mismos: echar la culpa al otro, al Legislativo, de que no tuvieran margen de maniobra, con el consecuente resultado de abonar a la impunidad.
Sabíamos que los ministros no podían establecer culpables ni meter a nadie en la cárcel. La facultad de investigación de violaciones graves a las garantías que les otorga el artículo 97 de la Constitución no se los permite. Pero hicieron una investigación, se presentó un dictamen innovador que por fin señalaba la responsabilidad de altos funcionarios en la tragedia basado en evidencias, razones jurídicas y con una perspectiva de políticas públicas. No obstante, la pusilanimidad de la vieja guardia de ministros desechó el dictamen preparado por el recién llegado Arturo Zaldívar.
Justicia de primera y de segunda
Jun 21, 2010 Opinión
Por: Alejandra Barrales
Los padres de los niños que perdieron la vida en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, siguen sin encontrar justicia. Hace un año que ocurrió el incendio y aún no hay responsables, a pesar de que se ha recurrido a todas las instancias legales del país.
El tamaño de su dolor de las familias se ha convertido en el impulso para levantarse una y otra vez, ante la negativa de las autoridades locales y federales para señalar un culpable; como si se apostara al olvido, como ocurre con tanto muerto en el país todos los días. Aquí no fue un fuego cruzado, sino la negligencia, la complicidad, la corrupción, que dejó a su suerte a los pequeños. Sólo por eso no se puede olvidar.
Mucha ilusión había despertado a los mexicanos el proyecto a discutirse en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, elaborado por el ministro Arturo Zaldívar, donde se apuntaba la responsabilidad de Juan Molinar, Daniel Karan y Eduardo Bours; pero no, resaltó la discusión de las formas legales, las atribuciones de los poderes, la extralimitación de facultades y… finalmente 49 niños murieron y no hay culpables.
Casos como el de la guardería ABC nos muestran qué difícil es alcanzar la justicia en el país, porque quizá todas las instancias judiciales tienen argumentos legales en torno a sus decisiones, pero no son justas.
El titular de la Secretaría de Gobernación, Fernando Gómez Mont, declaró a la prensa que “el gobierno no evade su responsabilidad en el caso”, pero si no se castiga a altos funcionarios es porque no existe el marco legal, y no sólo eso, el mes pasado dijo que hay indicios de que el incendio pudo ser provocado. Y, ¿por qué no hacen nada?
La impunidad y la corrupción han secuestrado a la justicia, la aplicación de la ley es de primera y de segunda. Los padres de los niños de la guardería ABC saldrán a buscar en Cortes internacionales la justicia que México les niega.
Fuente: La Crónica de Hoy
Lo que la Suprema Corte nos quitó
Jun 21, 2010 Opinión
Por: José Merino
A mi entender, el proyecto original del Ministro Arturo Zaldívar sobre la guardería ABC tenía como propósito establecer tres relaciones causales.
Primera, la magnitud de la tragedia era atribuible a las condiciones físicas de la guardería, y por tanto, constituye una violación a garantías constitucionales, en tanto que su provisión corría a cargo del Estado.
Segunda, las deficiencias en las condiciones de la guardería ABC no eran un hecho aislado, sino que eran síntoma de un patrón generalizado en el sistema de guarderías a cargo del IMSS, subrogadas o no, y por tanto, las omisiones alcanzarían los más altos niveles de decisión local, estatal y federal.
Tercera, la facultad constitucional de la Suprema Corte para ‘averiguar’ violaciones a garantías (tal como está redactada en el artículo 97 constitucional), implica la identificación de responsables aun cuando bajo esta facultad las decisiones no sean vinculantes judicialmente.
Tengo para mi que en el establecimiento de estas tres relaciones causales radicaba su aporte: al violar garantías, el Estado no es una caja vacía, sino que la violación de estas garantías corre a cargo de instituciones; y los funcionarios de más alto rango son titulares de las acciones y omisiones de las instituciones a su cargo.
En fin, que la verticalidad de éstas no diluye responsabilidades.
Por mayoría de votos, la Corte respaldó el primer punto y desechó los dos últimos: el Estado violó garantías de los 49 niños y niñas que perdieron la vida y los 104 que sobrevivieron con graves daños a su integridad física; pero en esta violación no hay responsables, hay involucrados y éstos son sólo los directamente vinculados a las funciones asociadas a las condiciones de la guardería.
















