El Castillo Mexicano
Jan 24, 2011 Artículos, Opinión
Transcurrían los primeros días de junio, en 2010. Parecíamos vivir una extraña versión actualizada de El Castillo, la novela de Kafka. El papel de Joseph K o El Agrimensor le correspondía, en carne y hueso, a dos padres de niños fallecidos en el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo el 5 de junio de 2009.
Ante la brutal indiferencia y falta de resultados en Sonora, meses después de la tragedia un grupo de ellos –que conformaban el Movimiento por la Justicia Cinco de Junio- había venido a México a solicitar que la Corte ejerciera su facultad de investigación utilizada previamente en casos tan graves como el de la matanza de Aguas Blancas; el de Lydia Cacho y el gobernador Mario Marín o la represión en Atenco. Los dos papás solicitando citas con los miembros de la Suprema Corte, lo hacían porque el Dictamen ya se había presentado ante la opinión pública y su discusión era inminente.
Ante la gran presión social y la evidencia de sus reclamos, la SCJN emprendió la tarea de elaborar un Dictamen histórico. Quedarían señaladas innumerables anomalías en el uso y manejo de las estancias infantiles, con nombres y apellidos de dueños y funcionarios responsables. El recién llegado Ministro Arturo Zaldívar acometería la tarea que parecía inconcebible. Colocar al Poder Judicial en el centro de los cambios que un evento como el de la Guardería ABC lo ameritaba. Era urgente poner los puntos sobre las íes: someter a escrutinio la subrogación y cuestionar su permanencia, rescatar el honor de instituciones municipales, estatales y federales que habían permitido que 49 niños indefensos fallecieran y decenas más padecieran lesiones de por vida.
Con muchos trabajos, José Francisco García Duarte y Manuel Rodríguez Amaya; papás de Andrés Alonso y Xiunelth, habían buscado espacio profesional para acudir a México durante el proceso de discusión del Dictamen. De las deliberaciones de los Ministros dependería algo más que su credibilidad y la salud pública. Podría desprenderse una renovada voluntad de atacar de raíz la impunidad manifiesta, la corrupción y negligencia que habían ocasionado un suceso de dimensiones tan inimaginables como éste.
El desenlace lo conocemos todos. Se perdió una oportunidad que, bien conducida, habría derivado en una mayor independencia y autonomía del tribunal constitucional y en un importante precedente que hubiera reforzado los linderos de la división de poderes en México. Pudo más el chantaje, la difamación y el operativo de Estado que derivó en la vergonzosa capitulación de una mayoría intimidada. Queda el ejemplo de Olga Sánchez Cordero, Juan Silva Meza y el propio Zaldívar (y en votaciones específicas, los Ministros Cossío y Gudiño), quienes resistieron la andanada oficial y pasarán por ese motivo a la Historia cuando se haga un recuento de los daños. Cuando trascienda que dos Ministros no debieron haber participado en las votaciones, por conflictos de interés (en cualquier otro tribunal del mundo Valls y Franco hubieran tenido que recusarse, sin someter su decisión al voto del pleno).
No es ocioso señalar que el Poder Judicial se encontraba totalmente copado por funcionarios directamente señalados en el Dictamen, y que la campaña del Ejecutivo para descarrilarlo estaba en su apogeo cuando José Francisco, Manuel, el abogado Leopoldo Maldonado del Centro Pro de Derechos Humanos y yo nos dimos cita en la sede del Poder Judicial Federal para hablar directamente con los Ministros. Ya se habían publicado cuestionamientos infundados en contra el Ponente (que insinuaban, por ejemplo, que todo era una campaña personal contra Juan Molinar, al haber éste ganado casos ante la Secretaría de Comunicaciones cuando Zaldívar aún era abogado de empresas afectadas). Era un secreto a voces que el entonces responsable de Gobernación, Fernando Gómez Mont, se inmiscuía abiertamente en la Corte y que
-sin ningún recato- buscaba imponer su opinión interesada: la de un Poder Ejecutivo que no cumplió su función elemental, y buscaba evitar a toda costa la acción de la Justicia.
Era evidente que los papás no habían tenido oportunidad de agendar citas, y que tendrían que inventarse formas de abordar a los Ministros para exponer la gravedad de su caso y la necesidad de reencausar su curso. Se jugaba la credibilidad de la última instancia en la que ellos creían. El Estado les había quitado a sus hijos. Desde el momento mismo del incendio, la principal prioridad de las autoridades parecía ser el control de daños y la desacreditación de aquellos familiares de las víctimas, que sólo buscaban respuestas claras, rendición de cuentas, castigo ejemplar y garantías de no repetición.
Como era de esperarse, los dos Agrimensores de Hermosillo fueron tratados -desde que visitaron las distintas Ponencias, y con raras excepciones- como intrusos. Fueron dos días de educación intensiva en usos y costumbres profundamente arraigadas. La zalamería de prepotentes Secretarios de Estado y ex-gobernadores como Bours, que se paseaban a sus anchas entre los pasillos: evitando la mirada de los papás de la Guardería cuando llegábamos a coincidir, como fue el caso del dueño de Bachoco, es del dominio público. Por su lenguaje corporal y el aspecto de su cara, preferible hacerse aún más chico e insignificante que verlos a los ojos. También atestiguamos la expresión y rictus de terror de Molinar, quien emprendió graciosa huida afuera del recinto del Ministro Presidente en cuanto le informaron los de seguridad que Pepe y Manuel se encontraban en la antesala. También el semblante de extravío de Karam, esperando pacientemente su turno en otra de las oficinas (inmortalizado en una foto tomada por Manuel con su celular).
Buscamos reuniones con todos los Ministros: tenían totalmente llena su agenda, ‘no hablaron de Hermosillo. Lo sentimos mucho’. La secretaria de Ortiz nos mostró las citas pendientes de su jefe. Todo absolutamente bloqueado para que Molinar (principal arquitecto del esquema de privatización del servicio de guarderías, durante su paso como director del Seguro Social), Karam (su actual titular), Bours, Gándara (ex-presidente municipal de Hermosillo), y más servidores públicos pudieran abogar por su causa. Así fue durante la semana hábil que duró el periodo de reflexión y estudio. Los papás tenían el tiempo contado, y sólo pudieron acudir dos días para exponer, con argumentos contundentes, sus razones.
Tal como nos lo confesó un prominente miembro de la Corte, el Gobierno Federal tomó las instalaciones, muy a su manera, por asalto. Ante la advertencia de que se recurriría a los medios en caso de no ser atendidos, algunas Ponencias sí permitieron que los padres se expresaran en unos cuantos minutos, y casi para cumplir las formas.
Uno de los once Ministros expuso a grandes rasgos sus motivos para votar en contra, y se sinceró. ‘Estamos con Ustedes’, dijo. ‘Lo siento por los cuarenta niños muertos’. Debió haber realizado mejor su tarea. ‘Le recordamos que fueron cuarenta y nueve’, corrigieron los papás.
De aquellos días quedan el dolor y la injusticia. También queda la indeclinable certeza de que -a pesar de todo y gracias al empeño, compromiso y enorme dignidad de estos papás y mamás ejemplares- el día en que impere la Justicia para las víctimas de la Guardería ABC pronto llegará.

Ofrenda ABC en Angel de independencia, Palabras de ciudadan@s
Nov 2, 2010 Altares, Opinión, Solidaridad, Videos
Gracias ciudadan@s solidari@s, por compartir esas palabras y por recordar a nuestr@s amad@s hij@s con esta ofrenda y su apoyo hacia nosotr@s, no hay palabras para agradecerles su esfuerzo, en especial a @ContingenteMX
El doloroso coro mexicano
Aug 21, 2010 Opinión
Por: Yuri Herrera
Pareciera que nos hemos vuelto impermeables. Aunque hablamos tanto del horror es como si eso de lo que tanto hablamos no terminara por conmovernos. Hay tragedias de sobra que deberían haber marcado hace mucho un límite: el secuestro como industria, la decapitación como moneda de cambio entre criminales; pero tal vez nada se compare al horror bíblico que sucedió hace un año en Hermosillo y que también hemos visto pasar de largo. ¿Qué necesitamos para darnos cuenta de que estamos tocando fondo, qué más terrible que la muerte por fuego de cuarenta y nueve niños, seguida de la impunidad de quienes permitieron que eso sucediera?
Diego Enrique Osorno, uno de los periodistas que todavía reportean sobre el terreno los temas más incómodos y peligrosos (el Oaxaca de Ulises Ruíz, la barbarie gubernamental en Atenco, el cártel de Sinaloa) ha publicado un libro crucial para entender la bancarrota moral de nuestro tiempo; crucial por dos razones: una, saca la tragedia del mero ámbito de la estadística o la explicación sociológica en la que se diluyen los dramas personales; y dos, porque en la forma que Osorno ha elegido para narrar este episodio encuentra no sólo una estrategia eficaz, sino que asume una posición ética sobre cómo decir el horror, sobre todo cuando le ha sucedido a otros.
Nosotros somos los culpables cuenta cómo la muerte de 49 niños en la guardería ABC en Hermosillo, Sonora, comenzó mucho antes de que iniciara el fuego: en la cadena de irregularidades en torno a la privatización parcial de las guarderías del IMSS, en la negligente vigilancia de las autoridades a las condiciones de seguridad de esa guardería, en el desdén con que los dueños respondieron a las advertencias de que ésa era una bomba de tiempo. Leer el resto… »
14 meses contra la impunidad
Aug 6, 2010 Opinión

Manuel Rodríguez Amaya -padre de Xiunelth Emanuel- y José Francisco García Quintana -padre de Andrés Alonso- en la protesta frente al edificio de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sonora. Foto: Jorge Moreno.
Por: Arturo Soto Munguía
Al cumplirse 14 meses de la tragedia en la Guardería ABC, los padres agrupados en el Movimiento por la Justicia 5 de junio realizaron ayer una manifestación frente a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado.
Una de las demandas levantadas en esta movilización: exigir la destitución del procurador Abel Murrieta Gutiérrez, “por la obstrucción de justicia en que incurrió al dejar de cumplir con su deber de perseguir por delitos graves a todos los involucrados en los hechos que nos afectan”, plantean los padres agraviados en un extenso comunicado difundido ayer mismo.
Se refieren, obviamente a los socios de la guardería incendiada, sobre quienes presumen, se ha tendido un cerco de impunidad que impide tocarlos ni con el pétalo de una orden de aprehensión.
Pero también a los 13 funcionarios menores que, habiendo sido procesados judicialmente, se encuentran libres tras pagar sus respectivas fianzas, utilizando para ello los recursos del fideicomiso creado por el ex gobernador Eduardo Bours, con un monto de 67 millones de pesos.
Esos recursos tenían como destino cubrir a las familias de los menores fallecidos y lesionados en el incendio, la reparación del daño, la indemnización y en general cualquier pago derivado de la responsabilidad directa, subsidiaria y solidaria del gobierno del estado de Sonora. En realidad, el dinero se utilizó para pagar las fianzas de los inculpados, todos ellos funcionarios menores.
Felipe Calderón ante el caso “ABC”
Aug 3, 2010 Opinión
Por: Gubidxa Guerrero
Rápidamente se recomiendan los videos. En la era tecnológica, donde la internet permite presenciar eventos bochornosos a escasos segundos de acontecidos, miles de personas hemos visto y escuchado el reclamo de una madre desconsolada al mismísimo Presidente de la República.
La señora Patricia Duarte Franco, mamá de Andrés Alonso (fallecido el año pasado durante el incendio de la guardería “ABC”), habló claro y fuerte. Con la rabia entre los dientes exigió justicia para su hijo. En una reunión de Felipe Calderón con algunos padres afectados por la tragedia de “ABC”, Duarte Franco increpó a éste, señalando a los principales responsables de los hechos.
Muchos dirán que la señora comete una equivocación al reclamar al Presidente; se argumentará, además, que él está haciendo lo posible otorgando becas, pensiones vitalicias, y asegurando el futuro de los niños sobrevivientes. Pero, entonces, ¿qué responsabilidad tiene Felipe Calderón en este asunto? Si nos vamos a los tecnicismos de siempre, diremos que, estrictamente hablando, el Presidente no es responsable directo de esta desgracia, como tampoco resultara serlo el titular del Instituto Mexicano del Seguro Social, ni el gobernador de Sonora, ni los empleados medios, ni los encargados, ni nadie…
“¿Sabes lo que es la justicia, presidente?”
Jul 28, 2010 Opinión
Por: Sabina Berman
MÉXICO, D.F., 27 de julio.- La pregunta la hace Patricia Duarte. La ocasión es la cita del presidente Calderón con los padres de los niños muertos y lesionados en el incendio de la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora. La época es ésta que vivimos, en la que la gente se ha venido a creer que tiene derechos. Que los derechos que la Constitución les otorga pueden bajarse de la letra y volverse con su uso reales. Usándola, extendiendo su alcance, la Ley cumplirá por fin su promesa, aplazada tantas veces durante nuestra historia: igualarnos a todos.
Precondición de una democracia efectiva: que el demos, el pueblo, y el cratos, el poder, estén ligados, a diario, en cada transacción, por la Ley. Por eso el tuteo de la ciudadana al poderoso.
“¿Sabes lo que es la Justicia, presidente?”
Y es que no es seguro que lo sepa, a pesar de ser abogado. En un caso emblemático de esta lucha de la gente por tener Ley, y en otro caso emblemático también, y en el siguiente otra vez, Felipe Calderón ha caminado del lado contrario de los muchos para proteger a sus allegados, unos pocos.
Es el caso de los estudiantes del Tec de Monterrey, muertos en el fuego cruzado del Ejército con criminales y luego disfrazados de sicarios. Para proteger al Ejército el presidente inculpó en una declaración a los muchachos y la madre de uno de ellos se lo reclamó desde la multitud. “Mi hijo no es un maleante”, dijo al micrófono, tensa la voz por la rabia.
Es el caso de la familia Almanza Salazar, cuya camioneta fue baleada por un retén de soldados probablemente drogados. Dos niños murieron, Bryan y Martín, de nueve y seis años, y el presidente por boca de su secretario de Gobernación pidió a los ciudadanos que “no fueran tontos útiles” del crimen. La joven madre, de 25 años, se lo dijo en corto, en una visita a Los Pinos: “Esto no se me va a olvidar, presidente. No se me puede olvidar. Mis hijos también tienen derechos humanos.”
De cómo Calderón se hizo más pequeño… y así se quedó
Jul 27, 2010 Crónicas, Opinión
En agradecimiento a las madres y padres de la Guardería ABC.
Por: Jesús Robles Maloof
Viajé a Hermosillo el martes 20 de julio. Salí del DF a la 5 de la mañana, apesadumbrado porque ese mismo día visitaría la misma ciudad Felipe Calderón para reunirse finalmente con madres y padres de la Guardería ABC, tras más de un año de una actitud cómplice de la tragedia y negligente en sus responsabilidades de Estado.
Existía por parte de los padres una discusión sobre si asistir o no a dicha reunión; la mayoría decidió asistir con la misma postura que han mantenido durante meses; JUSTICIA. Le dije por teléfono a Claudia Díaz Symonds: “hay que armar una protesta, no puede pensar Calderón que llegará como justiciero a Hermosillo y saldrá de ese momento limpio.”, a lo que me contestó: “no te apures, los padres están ya tomando definiciones”.
Los deudos de las 49 niñas y niños fallecidos, así como de quienes quedaron lesionados, pidieron desde hace meses una reunión pública con la presencia de los medios de comunicación. Calderón en cambio, montó un esquema de seguridad y opacidad propio de quien tiene el máximo temor fundado. Intentó hacer una reunión privada de espaldas a la nación.
Cuando se discute un tema de interés público, como la Guardería ABC, en presencia de representantes populares y funcionarios del más alto nivel, donde se hablará de reparación de daño y presupuesto entre otros temas, nada justifica la privacidad de una reunión, sólo que las víctimas así lo soliciten. No fue el caso. El burdo intento de mover la maquinaria presidencial para poner cortinas sobre la reunión fracasó. Creo haber visto por qué fue así.
Caso ABC no sólo es cosa de dinero, sino de derechos: Luis Arriaga
Jul 26, 2010 Entrevistas, Opinión
Entrevista con: Ricardo Rocha
Luis Arriaga Valenzuela, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez sostuvo que siguen vigentes las demandas de justicia en el caso ABC, la oportunidad de revisar la corrupción en el sistema de subrogación de las guarderías, el incumplimiento del deber especial, el cuidado de niños y niñas, el derecho a la salud, a la vida y a la integridad personal, así como el derecho a la información.
En su colaboración para el programa de Ricardo Rocha, aseguró que no se trata solamente de una cosa de dinero, sino de derechos.
“El derecho de acceso a la información pública hasta antes del incendio no había transparencia sobre el sistema general de las guarderías y se vulneró este derecho al no brindar información oportuna y veraz a la sociedad y a los padres de familia”, detalló.
Indicó que hay una nula rendición de cuentas debido a que nunca se justificó la delegación de funciones a particulares y nunca se sancionaron las irregularidades en guarderías subrogadas.
“No existen las mínimas condiciones para fiscalizar y controlar la operación de guarderías. Este caso da para mucho y no me parece justo que solamente se les den ciertas dádivas a los padres de familia”, concluyó.
Fuente: Radiofórmula
“Voté por tí porque pensé que eras buena persona y mira…”
Jul 26, 2010 Opinión
Por: Fidel Samaniego
Ella le miró de frente.
Él bajó la cabeza, parecía que leyera algo.
Ella, Patricia Duarte, madre de uno de los pequeños fallecidos en el incendio de la Guardería ABC le dijo a él, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa que no sabía qué es para él la justicia.
Él trató de interrumpirla, señaló que le respondería pero que había que dejar hablar a otras personas.
Ella continuó. Respetuosa, pero firme, siguió hablando. “Para mi justicia es que destituyas a ese señor que está a tu izquierda, Daniel Karam”, sentenció la mujer. Agregó que justicia es que también corra a Juan Molinar Horcasitas y lo someta a juicio penal igual que al ex gobernador Eduardo Robinson Bours.
Y siguió adelante: “Para mí justicia es que metas a la cárcel a Marcia Matilde Altagracia Gómez del campo, prima de tu esposa Antonio Salido, Gildardo Urquídez y Sandra Téllez, socios en la guardería”.
El jefe del Ejecutivo, su esposa Margarita, una mujer, hay que decirlo, inteligente, auténtica, valiente, el director del IMSS y otros funcionarios, fueron de gira a Hermosillo la semana pasada.
Programada estaba la reunión con padres y madres de los niños, niñas que murieron o quedaron con fuertes heridas en el incendio.
Decidió el presidente Calderón, o su nueva vocera Alejandra Sota, que el encuentro fuese a puerta cerrada, sin acceso a la prensa.
Pero además, para asegurarse que nada se sabría de cuanto ahí se decía… o le decían a él, todos, todas las asistentes tuvieron que dejar sus teléfonos celulares. Todos… o casi todas.
Inútil, vano intento de proteger la imagen presidencial. Porque alguien sí logró introducir un teléfono o una cámara de video con la que se pudieron captar las escenas, las palabras de la mujer, la imagen de un presidente que gran parte del tiempo se la pasó mirando hacia abajo, como si leyera… ¿qué? Y de su esposa, conmovida, apenada. De cualquier modo, después de hablar, Patricia Duarte abandonó la reunión, fue entrevistada, narró parte de lo ocurrido.
Y en youtube está el video.
Y se escucha cuando ella le dice lo que entiende por justicia, y no es precisamente o sólo un decreto presidencial que otorga becas a los niños sobrevivientes y dinero a las mamás, los papás que perdieron a sus pequeños. Y le reclama que vaya allá, con ellas, hasta después de haber estado en el partido inaugural del mundial de Sudáfrica, o comiento en Los Pinos con cantantes.
¿Qué decían el rostro, el gesto de Calderón? Pues quién sabe. La toma es lejana. Sólo se le ve gran parte del tiempo con la cabeza gacha, ya después la levanta. ¿Se habrá enojado? ¿Contuvo la reacción?
Y, ¿cuánto habrá cambiado Felipe Calderón? ¿Cuánto conservará de ese hombre que no tenía el poder, pero que era ciertamente una persona sencilla, sensible? Esto lo pregunto, no se la respuesta, porque antes, seguramente le hubiera dolido, y mucho, lo que le manifestó al final Patricia:
“Mira, yo voté por tí, y lo discutí mucho con mi familia, con mis amigos. Y no voté por tí porque fueras a ser el presidente del empleo o porque fueras a quitar la tenencia vehicular. Voté por tí…porque pensé que eras una buena persona… y mira lo que pasó”
¿Cuál fue su respuesta a todo lo que la mujer le dijo?.
Eso sí se supo. Nada.
Fuente: Blogs El Universal



















