Xiunelth Emmanuel Rodriguez Garcia, te recordamos con amor en tu cumpleaños 5

Felicidades Xiunelth. Hoy 27 de Noviembre del 2010. Por tu cumple de 5 años, que te diviertas mucho con tus compañeritos, haciendo travesuras, Recibe Muchos Besos y Abrazos de tu papa, mama, tu Familia y Tod@s nosotr@s, que los queremos Mucho y l@s amamos, porque son Nuestros Tesoros, nos acompañan

En memoria de los niños de la Guardería ABC

httpv://il.youtube.com/watch?v=juDdXfrMcyA

En Mexicali, un grupo de personas nos citamos en las afueras de uno de los hospitales del Seguro Social para recordar la tragedia ocurrida en la guardería Abc de Hermosillo, pero también para dejar claro que no estamos de acuerdo con la privatización de estos servicios, que aprovechándose de la gran demanda que tienen y de las concesiones que les da el seguro social, dejan aun lado la seguridad y bienestar de los niños para hacerse de más dinero.

50 globos por l@s niñ@s de Hermosillo

httpv://www.youtube.com/watch?v=XoYPfzAwjeQ

Enviado por: Laura Prieto Fernández

Video dedicado al primer aniversario luctuoso de los 49 niños fallecidos en la Guarderia ABC Hermosillo,Sonora.

Ciudad:Tampico,Tamaulipas

Ayudémonos…

httpv://www.youtube.com/watch?v=BPVbpd3Bk_s

Por: Redondo y Cuadrado Medios / @rycmedios

1er. Aniversario Luctuoso Guardería ABC, Hermosillo, Sonora, 5 Junio 2010. Manifestación.

4 de junio: Guardería ABC

httpv://www.youtube.com/watch?v=xA5gRKntrGs

Guardería ABC Hermosillo Sonora México, 4 de Junio del 2010, Viernes. En la mañana afuera de la Guardería, tarde presentación de libro; noche presentación de libro, Elena Poniatovska y Vigilia.

Segundo Foro por una Infancia Segura

Parte I
Parte II
Videos cortesía: Jorge Moreno

Guaymas y Empalme también alzan la voz en un sólo grito: JUSTICIA

Por: Griselda Franco Piedra
Fotos: Ernesto Bolado

El pasado sábado 05 de junio, más de 2000 personas aproximadamente en su mayoría habitantes de la región de Guaymas-Empalme decidieron apagar los televisores, aguantar las altas temperaturas y sumarse al llamado que en días anteriores se les había hecho, al llamado de apoyo a asistir a las actividades de conmemoración a un año de lucha y luto, salieron a las calles para alzar la voz en un sólo grito: Justicia!

Desde las 2:30 pm se concentraron en la plaza de los tres presidentes para hacer el pase de lista de 49 niños y niñas fallecidas hace un año en el trágico incendio de la guardería ABC.

Gracias a la negativa de colaboración del Arzobispado de Cajeme al cual pertenecen los municipios de Guaymas y Empalme para hacer sonar las campanas de las parroquias, el cuerpo de bomberos de Guaymas hizo sonar la ulular de la bombera en punto de las 2:45 pm, sonido que estremeció y conmovió hasta las lágrimas a las personas asistentes.

A las 6:10 pm inició la marcha hacia la plaza de los tres presidentes, conforme fue avanzando se fueron sumando más personas, entre las asistentes se lograba apreciar a diversas organizaciones no gubernamentales, colectivos y la destacada presencia del cuerpo de tránsito, bomberos y cruz roja.

Al llegar a la plaza se realizó la lectura del manifiesto, el pase de lista, y encendido de velas; se contó con la presencia de los papás y familiares del niño Germán Paúl León Váquez, siendo el señor Germán León quien expresara algunas palabras de agradecimiento por el apoyo mostrado. Para finalizar el acto se realizó una proyección de videos a manera de resumen del la lucha que han llevado los padres a lo largo de este año.

La comunidad de Guaymas-Empalme, no podía permitir pasar por alto este día, sobre todo decirles a los papás con hechos que no están solos, que compartimos la impotencia que nos genera que tras un año, las autoridades aún no han declarado ni un sólo responsable.

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Del dolor a la esperanza

Querétaro, Qro., a 5 de junio de 2010.

Queridas hermanas y hermanos:
Ante la imposibilidad física de acompañarles, quiero por este conducto expresar mi saludo solidario a las madres, padres, familias y amigos de las víctimas del incendio de la guardería ABC en la Ciudad de Hermosillo, del Estado de Sonora.

A partir de su dolor, han sabido ustedes organizarse, no únicamente para el reclamo de la reparación de daños, sino para que se imparta justicia y se tomen medidas para evitar que se repitan en el futuro casos trágicos como el que hoy conmemoramos.

El fuego en la mayoría de los casos es ocasionado por la negligencia, la apatía, la indiferencia ó las malas condiciones del lugar; pero en el caso particular del incendio en la Guardería ABC, fue provocado también por la comisión u omisión de quienes tienen el deber de velar que las condiciones mínimas de seguridad, higiene y protección civil se cumplan, de manera que se minimicen los riesgos de algún accidente. Hoy se sabe que no se contaba con dichas medidas, y que de contar con ellas muy probablemente se hubiera evitado esta desgracia.

Además de preguntar la razón por la que se permitió la operación de un centro de educación y cuidado para menores en tan pésimas condiciones, es insoslayable que las autoridades respondan quiénes son los responsables directos.

Por ello, nos solidarizamos con todas las familias y con el “Movimiento Ciudadano 5 de Junio”, y respaldamos su demanda para que se reconozca la violación de garantías, asuman su responsabilidad las personas de los distintos niveles de gobierno y del ámbito empresarial, se imparta justicia, y se brinde atención de por vida a los menores lesionados.

Con tristeza he visto el silencio o pasividad de las autoridades de todos los niveles respecto a esta situación, que sabemos no es única en el deplorable sistema educativo nacional, pues son miles de guarderías y escuelas de diversos niveles que no cumplen con los estándares de seguridad mínima.

Por dignidad, no podemos aceptar una solución basada en la corrupción o la impunidad; ello nos acelera la comprensión de que detrás pudo haber conductas criminales.

Por ello, desde aquí debemos no solo pedir, sino exigir a la Suprema Corte y a las autoridades federales, estatales y municipales, que hagan su trabajo, que en algo restituyan la irreparable pérdida de la vida de los 49 seres humanos que murieron por violaciones con responsabilidades institucionales; y la única, sí, la única manera en la que de algún modo pueden hacerlo, es haciendo Justicia.

También es muy importante que se preste todo el apoyo que requieren las niñas y niños que habiendo salvado la vida, han quedado con diversas lesiones y secuelas, muchas de las cuales serán para siempre. Por ello es más que urgente se les brinde todo lo que sea necesario para su pronta y cabal recuperación.

Ante ello, me sumo al llamado de todas las familias, de las madres y padres, de los hermanos y abuelos, de los parientes y amigos de Familia, a que no permitamos otra tragedia como la de la Guardería ABC; a que se organicen comités de Padres y Madres para hacer inspecciones legales y logísticas a cada uno de los centros educativos del país, de todos los niveles; a que los propios estudiantes también observen, analicen, pregunten si sus escuelas reúnen las condiciones de seguridad adecuadas. Hoy no podemos callar y esperar otra tragedia. Las víctimas de Hermosillo deben animarnos a un cambio nacional; ¡vayamos adelante!

Hermanas y hermanos, no podemos esconder el dolor, pero tampoco la Esperanza. Pero esperar no es quedar sentados, callados, resignados. Es construir, animados por el Reino, lo que es necesario para evitar las causas del dolor; como María, mujer y Madre que se atreve a llegar hasta el pie de la dolorosa cruz, como señal de resistencia y de Esperanza. Por eso, al ponerse de pie y caminar, ustedes, Padres y Madres, nos dan un valeroso ejemplo de dignidad que resulta profético.

¡Qué mejor homenaje, a sus hijos e hijas mártires, que expandiendo el amor a ellos hacia los otros hijos e hijas de este nuestro Pueblo mexicano! Sigan adelante, sigan con Fe y Esperanza, pero sigan también, como personas dignas y amorosas, fortaleciendo su unidad y cuidando la limpieza de su corazón, que quede inundado por el amor y no por la rabia ó el desconsuelo. El Señor está con Ustedes, como estuvo con sus hijas e hijos adentro de la guardería aquel inolvidable 5 de junio, día de luto nacional y de la humanidad.

Queridas Hermanas, queridos Hermanos, alabamos el espíritu de las madres, padres, hermanos y familias en su reflexión, en su plegaria y en su proceso, en el que han encontrado al Cristo doliente, pero también al Cristo resucitado, en las víctimas de esta historia.

Uno mi voz a la de Ustedes, y también junto mi corazón con el suyo para
levantar esta plegaria a nuestro Buen Padre Dios:
En el dolor, ¡tenemos Hambre y Sed de Justicia!
En el amor, ¡tenemos Hambre y Sed de Justicia!
En la Esperanza, ¡tenemos Hambre y Sed de Justicia!

+ Samuel Ruiz García
Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas. Chiapas.

Memoria y esperanza profética

A un año de luto y de lucha

Nuestra marcha se ha vuelto profecía;
nuestra memoria colectiva, un lugar para la esperanza.

Por: Claudio Alonso Murrieta Ortiz*

I. Presencia solidaria
Estos pies cansados, estos corazones abatidos, las manos que se alzan, nuestras voces y silencios, los corajes e impotencias, las ausencias y vacíos, los reclamos y cuestiones, las miradas encontradas, esos ojos que se nublan, nuestra indignación y abrazo, ese nudo en la garganta, todo esto que sentimos…, toma cuerpo en nuestro grito  solidario, que quiere ser ahora una humilde plegaria. Es lo que tenemos, es nuestra pobreza, la débil condición que nos hace sentir pueblo.

Hagamos de este acto una plegaria que se eleve y una profecía que se expanda a todas las conciencias, no dudando en que la voz de los pequeños, el clamor de los que sufren, llegan a lo más alto, tengamos presente aquellas palabras que salían desde una zarza ardiendo: “he visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos” (Ex. 3, 7). Este es el fuego que sigue ahí, sin consumirse, calando por dentro y que no nos permite callar ni descansar “hasta que irrumpa la aurora de la justicia y la salvación brille como antorcha” (Is 62 1).

Muchos pueblos se han unido y su voz deja ya de ser un simple eco para convertirse en un claro grito de JUSTICIA con todas sus letras. Acojamos en esta plegaria también el sentir de esas miles y miles de personas que están distantes en el espacios (en otras ciudades, en otras latitudes), pero son prójimos en el momento y en la causa, su corazón también late con el nuestro. Por eso en nuestra plegaria es necesario afirmar: ¡NO ESTAN SOLOS!

Un hombre pobre llamado Jesús, originario del pueblo de Nazaret, a quienes sus seguidores lo hemos reconocido como presencia divina en la historia, nos ha hecho comprender y saber el parecer de Dios sobre sus creaturas: “les aseguro que lo que hayan hecho a uno solo de estos mis hermanos menores me lo hicieron a mi…, lo que no hicieron a uno de estos más pequeños no me lo hicieron a mi” (Mt. 25, 40. 45). Este principio está en nuestra forma de creer la existencia.

Nos sentimos así, Dador de la vida, pequeños… y te sentimos a Ti, uno entre nosotros, como la energía en el coraje, como la ternura en el abrazo, como la pasión en nuestro grito. Te miramos en la fuerza y el calor de esta marcha. Te descubrimos en esa mirada de niño que desarma, en esos ojitos visionarios, desde los cuales nos tiendes Tú los brazos, Dios de mirada tierna y cuerpo débil. Tu presencia va también en la mirada silenciada de un padre y una madre que no puede contener el dolor ante el arrebato de sus hijos. Así recordamos que tu ya pasaste por lo nuestro.

II. ¿Por qué a nosotros?, el tiempo de las preguntas.
Este fue nuestro comenzar de nuevo, las primeras palabras que se empezaban a formar, han sido interrumpidas por la ambición de unos cuantos…, pero esas palabras ya hicieron lo suyo y se han quedado en lo más nuestro, nos ponen en camino, son de tantos y se tejen con otras tantas y al unísono preguntamos ¿por qué?, ¿por qué a nosotros?, ¿Dios, dónde estabas?, ¿por qué nos has abandonado?…

Primero fue asombro y silencio…, mirar hacia lo alto. ¿Qué hacer?, vino de inmediato otra pregunta. Y en eso estamos, buscando respuestas, que sabemos no vendrá de la nada, sino que ya están entre nosotros, esa verdad que campea en nuestro pueblo y que algunos no quieren reconocer: lo sucedido no fue voluntad divina, no fue fruto de la casualidad o del destino, sino que es resultado de una voluntad perversa con nombres y apellidos, para quien todo es negocio, de una economía de mercado, de un sistema idólatra que exige sacrificios humanos de niños, jóvenes, indígenas, mujeres y como clave de su éxito en ellos insaciablemente devora el futuro.

Sabemos con ello que lo que nos ha pasado, pasa en muchos lugares, en muchos rostros: Acteal, Aguas Blancas, Pasta de Conchos, San Juan Copala, Cananea, Ciudad Juárez, los muchos pueblos del norte del país… Queremos aprender de ellos, queremos que nuestro dolor se una y juntos darle paso a la esperanza de una tierra nueva, es ahora más que
nunca que afirmamos: ¡NO ESTAMOS SOLOS!

III. Y si preguntamos es que es tiempo de esperanza.
Al ponernos en camino, en las calles y en las plazas, ha sido para aferrarnos en el derecho a esperar lo justo. Nuestro tránsito por el dolor y la indignación, nos ha colocado en el calvario, junto a la cruz impuesta al inocente, al hijo arrebatado a un padre y una madre; ahí pasamos hambre y sed, incomprensiones y abandonos, calumnias y amenazas…, pero es ahí en la resistencia donde hemos encontrado el consuelo y a alguien a quien entregar  confiadamente nuestras lágrimas.

Nuestro duelo y sus diversas vivencias nos han colocado en un camino no solo de dolor, sino de solidaridad, de toma de conciencia, paz y de perdón. Estamos reaprendiendo a sentir con los demás, a acoger y respetar. Hemos encontrado la amistad y nuevas formas de ser familia.

¿De dónde sale nuestra fuerza?, hemos creído que nos viene de allá arriba, por eso imploramos también la valentía de estar ante nosotros mismos y la humildad para aceptar que no podremos hacerlo todo, de saber que lo que esperamos rebasa en mucho nuestra fuerza, que está incluso más allá de lo que alcanzamos a ver. Es así que nuestra esperanza es ante todo gracia.

Es así que sentimos que se están haciendo realidad las palabras de Jesús a un pueblo que sufre: “bienaventurados los que lloran, porque serán consolados” (Mt. 5, 4). Y nuestro consuelo es la vivencia de la justicia, que está más allá de la aplicación de la ley y del castigo.

IV. Profecía de un futuro que no es nuestro.
¿Qué son nuestras acciones en medio de todo ello?, ante todo testimonio, una pequeña ofrenda en desagravio, una manera de honrar el paso de Dios por esta coordenada de la historia que son nuestros hijos e hijas. Es solo el principio, es solo un minúsculo paso en nuestra Pascua, hacia esa otra historia que queremos sea digna de ser contada. Abrirle paso a la justicia y no dejar que sea “subrogada”. Profecía incomoda será nuestra presencia que reclame un mundo donde sea posible nuestro deseo verdadero: sencillamente seguir amando.

(*) Discurso leído en la Ceremonia Ecuménica el 5 de junio de 2010, en Hermosillo, Sonora, México.

Vigilia Ángel de la Independencia

Por: Daniela R.

De espaldas al Ángel de la Independencia, Luis Carlos mira el Paseo de la Reforma. Cruza sus brazos y lanza los ojos hacia los altos e iluminados edificios de lujo, que cubren la luna.

Es la primera vez que está aquí, en esta ciudad. La admira en silencio, tal como lo hacía en Hermosillo cuando la imaginaba como el hogar de la lucha social. No se supone que debió conocerla así, dice.

Luis llegó a la vigilia del Ángel de la Independencia, que se celebra como homenaje a los niños fallecidos en la Guardería ABC, uno de ellos su hijo Carlos Alan.  Ya es cinco de junio. Y espontáneamente, en la intimidad de una madrugada compartida, Luis comienza a hablar de su recuerdo.

Carlos Alan tenía 2 y medio años cuando murió. A su edad hablaba y sabía andar en bicicleta. Algo grande le esperaba al pequeño. Luis platica con quienes están frente a él, pero su mirada va más allá.

Van hasta el recuerdo de su hijo que le rasgaba las cuerdas de la guitarra cuando lo escuchaba tocar y salía corriendo echando risotadas; quien salía disparado para subirse al carro nuevo y se reía del auto viejo de Luis. Un niño activo y risueño, quizá con la misma sonrisa alargada que le sale al padre cuando piensa en él.

Quién iba a pensar que este profesor de derechos humanos en un Conalep de Hermosillo daría, junto con otros padres, una de las mejores lecciones a los mexicanos, luchando por la justicia y contra la indiferencia como forma de vida de gobernados y gobernantes.

Si hoy más de 500 personas han llegado a lo largo de la noche a colocar una vela; si la Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene en sus manos un proyecto que va del legalismo al garantismo, que coloca a los ciudadanos como eje de un gobierno; si miles se han unido a la lucha de manera presente o virtual es por los padres. Seis de ellos presentes en el Ángel.

En la vigilia las velas permanecen encendidas e iluminan las fotos de 49 niños. Alrededor de Luis Carlos la gente va y viene con la noche, como los dos callejeros que llegaron con costras de mugre y un pedazo de cartón a encender sus veladoras, como la treintena de motos que surcan Reforma y saludan desde el pavimento, como los tuiteros y facebokeros tecleando celulares, o los bicitekas estacionados al pie del Ángel.

En las escalinatas se habla del “que no vuelva a ocurrir”, se reitera a los padres con abrazos y compañía “no están solos”. Se habla también de otra tragedia que se conmemora este doloroso junio, el News Divine y uno no puede dejar de preguntarse por qué no hubo tal solidaridad con los padres de los 9 jóvenes asfixiado o con los miles de asesinados por balas perdidas.

Abraham Fraijo, papá de Emilia, habla de esa indiferencia, de cuando a él le molestaban las marchas, las protestas ajenas. Alguna vez había dicho que era un ciudadano dormido. Y la muerte de su hija le hizo despertar de esa indiferencia. Ahora no quiere dormir porque si lo hace, regresan las pesadillas.

Son ya las seis de la mañana en el Ángel de la Independencia. Uno a uno, los nombres de los 49 niños son mencionados en un pase de lista. “No debieron morir”.