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49 globos – Globo 49

Por: Juan Carlos Mijangos Noh

Globo 49
Juan Carlos Rascón Holguín

“Era el problema de la pureza, el peligro de que las cosas delicadas, las cosas limpias caigan en manos sucias”
(Juan Carlos Onetti, Dejemos hablar al viento).

Venga tocayo, vamos a sentarnos aquí en la cima del cerro de La Campana a conversar con el viento y la luz de la noche encendida en Hermosillo. Le invito a usted porque ya no sé el idioma que se habla con voz de aire puro y electrones, y también porque hace mucho que no le hablo al niño que fui hace tanto tiempo. Lo que quiero que le pregunte a la luz y al viento es algo que seguro usted ya sabe porque allá vive: ¿cómo es la cara de la pureza? ¿Cómo trata la eternidad algo tan delicado como el alma de un niño? ¿Con qué los bañan? ¿Verdad que allá no tienen duchas de llanto? ¿Es cierto que los ángeles, los arcángeles, los querubines, las potestades, los coros, las denominaciones, los tronos, los principados y las virtudes tienen un sistema de limpieza espiritual a prueba de corrupción? ¿Es verdad que no se sufre nada, ni siquiera viendo películas buenas pero tristes porque allá la industria de Hollywood no tiene franquicia? Sí tocayo, tengo muchas y tontas preguntas y entiendo poco el idioma con que usted nació y se fue al cielo de donde vino, por eso le pido que ahora que sopla desde lo hondo de Altar este aire que parece que se lleva todo lo que fuimos, me explique un poco, al menos para saber que todavía podemos ser algo mejor, menos horroroso que la herida de no verle a usted y otros cuarenta y ocho inocentes que, bendito Dios, ya no sufren las agujas que nos clavan en la cabeza, en los pies y la garganta tanta pregunta sin respuesta, sin justicia, ni piedad. ¿Qué dice tocayo? Hable más fuerte porque yo ya soy viejo y medio sordo, me han atarantado los oídos del alma tantos gritos desolados y remojados en el caldo de tanta tragedia. Ah, ya entiendo, dice usted que para aprender lo que el viento y la luz dicen debo callarme y oír hasta escuchar cómo nace la más tierna espina en el saguaro más joven y cómo crece la biznaga más humilde. Está bueno tocayo, así lo haré, al cabo que usted es mi maestro. Dejemos que nos hable el viento y la luz nos escriba.

49 globos – Globo 48

Por: Juan Carlos Mijangos Noh

Globo 48
Daniela Guadalupe Reyes Carretas

“Daniela por dentro está llena de puertas
unas cerradas otras abiertas”
(Pedro Guerra, Daniela).

Aldaba contra el terror,
Cerradura contra la tristeza,
Picaporte que detiene lo maligno,
Puente y foso contra la desidia cómplice,
Así eres Daniela,
Escudo y portón de nuestra vela.

Pero eres igual
Portal que anima nuestro paso a un mundo nuevo,
Umbral de la naciente compañía,
Dintel sobre columnas que sostienen la amistad
Recién brotada a la vera de tu adiós irreparable,
Pórtico que induce a tu palacio
De nuevos y exultantes mediodías.

Mira niña que a la puerta de tus ojos
Se seque el mar
Que salado atribula nuestros cuerpos
Vueltos un solo corazón amortajado.

49 globos – Globo 47

Por: Juan Carlos Mijangos Noh

Globo 47
Ximena Álvarez Cota

“Y mientras Ximena se ausenta, las palabras, en su ir y venir de la vida a la
muerte, de la muerte a la vida, van fijándose y llenando su primera página”
(Laura Riesco, Ximena de dos caminos).

Tus pasos, niña que nos quitó la muerte,
Nos acompañan en el baile de esta vida
Que la maldad de rostro dividido arrebatar intenta.
Quedó escrita tu voz en pergamino
Hecho de nuestra piel,
Raído a golpes de humedad por nuestros ojos,
Estirado por todo el ancho y largo México que
Tiene un corazón más grande
Que los actos reprensibles
Fraguados en mentideros altiplanos.

Pequeña guerrera de batallas nobles
Dieciséis y más son los días del dolor
Y los milagros que rezamos:
La mano solidaria que se expande,
La risa cariñosa que cobija,
El ósculo temprano de la ayuda
Vuelta hermana del camino hasta mirarte.

49 globos – Globo 46

Por: Juan Carlos Mijangos Noh

Globo 46
Jorge Sebastián Carrillo González

“La concupiscencia del poder, primero; la codicia luego, engendraron la crueldad y abonaron el crimen”
(Jorge Zalamea, El sueño de las escalinatas).

Mata el poder pestífero y se esconde en las cuevas de los jueces,
Serpentea por rincones de leyes que escamotean la justicia,
Viste traje de enanos descastados,
Barrita en las melifluas voces
De señoras bien dotadas de inconciencia,
Más pertinentes al asco
Que al bordar de la decencia.

Esos son los silenios de la muerte,
Borrachos de un poder que nos devasta
Más que rayos y huracanes y deslaves;
Son fifís estultos comedores de bazofia
Que sirven en plato hediondo
El cinismo vuelto cicuta amarga día a día.

Esas manos, bocas e intestinos miserables
Escupieron las saetas, Sebastián,
Que horadan tu pecho,
Espetan tu fémur,
Y tu niño corazón traspasan.

Aquí yaces, Jorge, cerrado de ojos,
Ausente de la vida que te vimos,
En el regazo de los simples y sencillos.
Viajan nuestros dedos por tu frente despejada
Te curan y nos curan del dolor y el desespero
Y te ven resucitar arena adentro
Del desierto que te ampara.

49 globos – Globo 45

Por: Juan Carlos Mijangos Noh

Globo 45
Juan Israel Fernández Lara

“¿Quién me dirá si estás en el perdido
Laberinto de ríos seculares
De mi sangre, Israel?”.
(Jorge Luis Borges, A Israel).

¿Quién me dirá si el largo siglo de penurias
Que no cesan, trajo a esta punta de la tierra
La bravura yaqui que naciera en tu desierto
Arrebolado con gallardos signos de Cajeme?

El corazón de indignación fragante.

¿Dónde está el meandro
en que se oculta el tesoro
escondido a los ojos testaferros?

En el alma de un pueblo que te nombra,
Israel, en la noche del destierro.

No pregunto más si estás aquí
Niño de las estirpe que hace patria mexicana,
Me pregunto si soy digno de seguir tus pasos,
Cantar tu himno y vencer con tu victoria,
Aunque sea como humilde heraldo
Del mundo mejor que adviene y llama.

49 globos – Globo 44

Por: Juan Carlos Mijangos Noh

Globo 44
Emily Guadalupe Cevallos Badilla

“The flesh surrendered, cancelled,
The bodilesss begun;
Two worlds, likes audiences, disperse
And leave the soul alone.”
(Emily Dickinson, Depart to the judgement)

Rendida la piel el corazón nos sostiene,
Desmembrada la mañana
Viene a galope el medido día,
El que separa los mundos,
Divide las mesas,
Rasga velos en los templos
Y cuelga entre dos orbes una espada
Que pende del hilo de tu suerte.

Que quienes vociferan “tolerancia”
Sepan que la frontera la marca
La punta de una flecha que señala
A la izquierda del pecho rojo de quererte.
Nadie y nada paga por tu muerte,
Nadie que no suba a la montaña quemado en esta tea
Sabe que nos enciende la furia
De estrujar nuestra alma sola
De ti y de otras víctimas que devora
La bestia que mordió la inocencia
Y el calcañal de tu niñez desventurada.

49 globos – Globo 43

Por: Juan Carlos Mijangos Noh

Globo 43
Jonathan Jesús de los Reyes Luna

“Ahora debe saber su señoría que estos jueces son las personas designadas para decidir en todos los litigios sobre propiedad, así como para entender en todas las acusaciones contra criminales, y que se los saca de entre los abogados más hábiles cuando se han hecho viejos o perezosos; y como durante toda su vida se han inclinado en contra de la verdad y de la equidad, es para ellos tan necesario favorecer el fraude, el perjurio y la vejación”
(Jonathan Swift, Los viajes de Gulliver).

Y a ustedes, ciudadanos, cuarenta y nueve niños os hacen saber:

Que en México la justicia recuperó la vista,
Pero sólo mira con el ojo derecho y en sesgada forma.

Que en este país la tal señora es manca como Venus de Milo,
Pero no es bella sino esperpéntica.

Que en razón de los defectos antedichos,
La balanza que sostenía la fulana se arrastra y es del lodo.

Que los sentimientos que vieron nacer la nación mexicana
No viven más bajo la toga de esa doña justicia
Escrita aquí con intencional minúscula.

Por eso, mexicanos, este alado escuadrón os convoca:

A levantar el palacio de la Justicia con las propias manos,
Con el propio amor y con la verdad indefectible.

A romper las tapias que los sátrapas cometen
Para segar nuestros, ojos, corazón y bocas.

A luchar hasta que el último aliento nos alcance
Y se convierta en el primero de un país
Que sea digno paisaje de la paz que nos ganamos.

49 globos – Globo 42

Por: Juan Carlos Mijangos Noh

Globo 42
Daré Omar Valenzuela Contreras

“Alguien piensa en un crimen
(corre cortinas, cambia muebles de lugar)
el habitante se repliega en sus habitaciones
seguro de su pericia para sobrevivir”
(Omar Lara, Es la hora en que).

Un habitante de Los Pinos contempla un atroz crimen,
Se desentiende por un año,
Cambia de puesto a los muebles que
Juegan a ministros y funcionarios
Y se refugia en culpable silencio,
El descastado, en su afán de conservar
La silla que lo monta.

¿Qué le daremos Daré?
Y nuestro niño médico de almas prescribe:
Un corsé de dignidad que la espalda le enderece,
Gotas de verdad para los ojos,
Tabletas de honradez (pero que no se las meta en los bolsillos),
Inyecciones de dignidad que no se compra con dinero
Y el reposo absoluto de sus corruptos hábitos.
Aíslenlo, su enfermedad es contagiosa.

49 globos – Globo 41

Por: Juan Carlos Mijangos Noh

Globo 41
Luis Denzel Durazo López

“Pródigo en prometernos
Y, en cumplir tus promesas, mundo, avaro,
Tus cargos y gobiernos
Nos enseñan bien claro
Que es tu mayor placer, de balde, caro”
(Fray Luis de León, El mundo y su vanidad).

Más caras que el dinero son:
Justicia plena,
Verdad preciada,
Razón fecunda,
Hermanas mayores
De una vida de paz llena.

Caros son
Al alma pura,
Al padre bueno,
A la madre abatida
Los abrazos de esta rabia compartida
Patria adentro de la luna llena
De asco por gobiernos que perjuran.

Luis nos sueña en la marea de sus juegos
En la órbita de la esfera donde gira
La belleza simple de su amor cenceño.
El ardiente corazón con que nos mira
Alimenta la derrota de mandones legos.

49 globos – Globo 40

Por: Juan Carlos Mijangos Noh

Globo 40
Jesús Antonio Chambert López

“Es ahora y no en otro momento
Es quizá la única oportunidad”
(José Antonio Villa, Ven acá, ven acá).

Ahora, cuando el viento de Santa Anna amenaza
Quemar todo el desierto y la faz de la patria toda,
Debes venir acá, Jesús, venir acá.

Ven con prisa,
Ven con risas,
Ven con agua que refresque el sueño lastimado,
Los labios partidos de injurias,
El pecho manchado de asco,
La vida que nos borran
Con palabras viles que derriban
Y balas que mienten con la ley en la mano.

Trae con tus alas nuestra oportunidad única,
La del perdón sin olvido puesto en la mira,
La de la seguridad sin metralletas tableteando
El baile que zapatea sobre escuelas, hospitales,
Fiestas y jolgorios la muerte derretida.

Ven Jesús hijo, hermano, nieto, sobrino y padre nuestro
Corre que se acerca la hora
De amarrar la piedra de molino
Al almidonado cuello de los desalmados.