¡Los asesinos siguen sueltos!
Jul 8, 2010 Opinión
Por: Jesún Anaya Rosique
Dice el autor citando a Kapuscinski que “ahora escribir un libro debe ser una protesta”. A un año de la tragedia de la guardería ABC en Hermosillo, se publica este estremecedor recordatorio de cómo la corrupción y la impunidad impiden que se haga justicia. Ricardo Rocha afirma en el prólogo que el 5 de junio de 2009 se cometió “un crimen colectivo de larga data, que comenzó mucho antes del día del incendio y que todavía no termina… muchos años de corrupción en los que una obligación del Estado se convirtió en una franquicia para favorecer a unos cuantos… Osorno nos presenta un monumental coro de voces que narran el crimen múltiple de Hermosillo antes, durante y después de aquel día”. Por su parte, el autor dice: “Son cerca de 500 voces registradas en este relato coral. Recopilé sus testimonios por medio de entrevistas o tomando notas en actos a los que asistí y revisando los expedientes judiciales del caso… Hablan los padres de los niños fallecidos y sobrevivientes, familiares, ciudadanos indignados, funcionarios municipales, estatales y federales, bomberos, personal de protección civil, cholos, dueños de la guardería, maestras, enfermeras, policías, abogados y periodistas… un relato polifónico sobre la muerte de 49 niños, la impunidad y la lucha por la justicia… Estos padres trabajadores rechazan la indiferencia ciudadana y condenan un sistema donde las empresas obtienen beneficios máximos con costos mínimos, lo cual condujo a que no se respetaran las condiciones de seguridad y mantenimiento”.
La primera parte del libro narra qué sucedió (el lugar, “una bomba de tiempo”; “¿una bodega puede ser habilitada como guardería”); la segunda aborda todo el entramado oficial que asegura la impunidad e impide el castigo de los responsables (en 1996, Zedillo impulsó “las guarderías del esquema Levy de subrogación del IMSS”: hoy más de un millar en el país, un negocio más de los corrillos del poder; los propietarios, parientes y socios de funcionarios; todos eluden su responsabilidad: “únicamente soy la socia capitalista… no sé… me reservo el derecho a contestar…”; hubo recomendaciones de seguridad ignoradas desde 2005; “lo sucedido no fue un accidente, sino la consecuencia atroz de una red de corrupción en todos los niveles gubernamentales”; “la causa ha sido la sed desmesurada de ganancias, la descomposición moral de los gobernantes, de sus familiares y socios”; “a la cárcel los dueños y todos los que con su firma avalaron lo que pasó”; y la tercera parte cuenta cómo se originó en Hermosillo el Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio (“IMSS: asume tu responsabilidad”; “somos demasiados los que estamos hartos de esta política”; “el gobierno sólo atiende al pueblo bajo presión”; “delincuencia organizada es también quienes trafican con influencias, los corruptos que aprovechan los puestos públicos y sus socios que se enriquecen con las guarderías subrogadas”; “las conductas de omisión son la suma de factores de riesgo no atendidos oportuna ni adecuadamente”.
Un epílogo implacable: “la cadena de corrupción que mató a estos niños continúa intacta, funcionando como si nada hubiera pasado. En México, el poder de la razón para conseguir justicia es una ilusión”. El libro incluye fotografías, una cronología y la lista de los funcionarios del IMSS, del gobierno sonorense y del ayuntamiento de Hermosillo señalados por la Suprema Corte.
Nota: las regalías del autor (10 por ciento de la venta del libro) son para el Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio, AC.
Diego Enrique Osorno, Nosotros somos los culpables. La tragedia de la Guardería ABC, Grijalbo, México 2010, $169, 224 pp. ISBN 978-607-310-067-0




















July 8th, 2010 a las 9:53 am
Exelente libro, lo he leido cerca de tres veces, porque lo me sigue asombrando es la falta de justicia de este pais, la indiferencia ante nuestros hermanos angelitos que perdieron la vida de la forma más cruel del mundo, el sufriento de sus padres, testimonios de familias que quedaron destrizadas para siempre, pero la mayor indignación sigue y seguirá siempre es la falta de justicia, tiene razón el autor en su libro, nosotros somos los culpables, sí por permitir que esos gobiernos corruptos sigan manejando nuestra vida y nuestro dinero a su antojo, somos culpables, por permitir que jueces, magistrados y ministros, apliquen la ley a su antojo decidiendo cuando sí y cuando no aplican todo el peso de la ley….
Debemos hacer un cambio, no permitir nunca más un cinco de junio, pero lo más importante no dejar solos a los padres de niños fallecidos y lesionados, porque si esta tragedia no nos mueve como pais, sabes qué México? nada lo hará, que más podría pasar, peor de trágico que el magnicidio de la guardería abc…
No, no olvidaremos.
justicia abc
July 8th, 2010 a las 10:12 am
[...] This post was mentioned on Twitter by Angie and others. Angie said: RT @cincodejunio: ¡Los asesinos siguen sueltos!: http://bit.ly/a5VFVW #GuarderiaABC #JusticiaABC [...]
July 8th, 2010 a las 1:49 pm
Comparto el dolor de los padres; todos somos responsbles del bienestar de los niños.
Propongo campaña de difusión -para que no se repita-: Texto sencillo, corto y completo Función de las Guarderías; Obligación del Estado; participación de los padres en la vigilancia y prevención de estos sitios; Conocimiento de su normatividad; Capacitación del personal y orientación a los padres. Difundir a nivel nacional. Un abrazo
July 9th, 2010 a las 8:38 am
no soy muy bena en esto me pueden mandar este escrito a mi correo para reenvairlo
July 9th, 2010 a las 1:02 pm
es cierto vivimos en un mundo de corrucion y lo malo es que los papas tienen que andar buscando justicia sin el menor apoyo de las autoriades que estan encragadas de imprtir justicia es por eso que nos debemos unir en todo el pais no solo en sonora para que la justicia llegue a todas estas familias
July 9th, 2010 a las 3:03 pm
Todos como CIUDADANOS tenemos responsabilidad al momento de conducir un automovil; al pagar impuestos; atender a nuestros hijos; con las personas que nos relacionamos y conocemos; cumpliendo en nuestros trabajos. ¿Esas responsabilidades no existen cuando tienes un CARGO PUBLICO?