Justicia sin sensibilidad ni energía, justicia denegada
Jun 25, 2010 Opinión
Por: Héctor Rodríguez Espinoza
¿Qué tiene que pasar en este país para que actuemos con energía?
Mtro. Arturo Zaldívar
Esperanza fallida
En artículo anterior –conocedor de la justicia (a) la mexicana, pero aún con mis reservas al límite de esperanza en la H. Suprema Corte de Justicia-, y los sombríos precedentes de Aguas Blancas (Rubén Figueroa), Atenco (Enrique Peña Nieto), Oaxaca (Ulises Ruiz) y Puebla (Mario Marín, “gober precioso”, caso de Lydia Cacho), temía la decepcionante votación de su pleno en el caso ABC.
Los editorialistas no lo puede ironizar mejor: Ilusos mexicanos –los calificaron- que no entienden los tejes y manejes del poder, que olvidan que en México sí quiere decir no, que los compromisos son simples ejercicios de oratoria, y que por tratarse del “máximo tribunal”, creyeron que las cosas serían distintas. Pero no: se desmoronó la posibilidad de aprobar el dictamen del Ministro Zaldívar, porque, en la magia de nuestra justicia, aunque quedaron documentadas las violaciones graves a las garantías individuales, no hay violadores; aunque se estableció puntualmente la responsabilidad por la muerte de 49 bebés y las heridas en otros 70, no hay responsables.
Así de fácil: violación y responsabilidad, sí; violadores y responsables, no.
Esa es la justicia que se escribe con “I” de impunidad, y esa la lógica y hermenéutica con la que operaron la mayoría de ministros mejor pagados del mundo, a la hora de pronunciarse sobre el dictamen que Arturo Zaldívar les presentó, sustentado en el trabajo de dos Magistrados de Circuito empapados del caso.
Excitativa
Apenas 24 horas antes, Zaldívar subrayaba esta necesidad, en una excitativa que no tiene desperdicio:
“La Corte debe enviar un mensaje claro a la sociedad de que nuestro país debe dejar de ser un lugar donde todo pasa y no pasa nada; en el que suceden cosas muy graves y no hay consecuencias; en el que pueden morir 49 niños u otros lisiados por negligencias de las autoridades y no hay responsables. No basta con el pésame, el luto o las lamentaciones. Si esas muertes y heridos no son suficientes para señalar a los responsables, ¿qué tiene que pasar en este país para que actuemos con energía? Tengamos claro que servidores públicos irresponsables constituyen un Estado irresponsable. Responsabilizar hoy es enviar un mensaje que obligará a tomar previsiones, a construir agendas de riesgos, a actuar con mayor acuciosidad en el ejercicio de la función pública. No responsabilizar significa convalidar que hay manera de maniobrar desde un cargo público para permanecer en él pase lo que pase, sin importar qué se haya hecho o qué se haya dejado de hacer en relación con la vulneración de los derechos humanos“.
Pero ocho ministros dejaron en claro que no hay necesidad alguna de alterar el estado de cosas, porque México se mantiene como un país en el que “todo pasa y no pasa nada; en el que suceden cosas muy graves y no hay consecuencias”; ellos se negaron a fincar responsabilidades a los funcionarios que hayan incurrido en la violación grave de garantías individuales en el caso y se limitaron a señalar a “quienes resulten involucrados”. Todavía hubo un ministro que voto que ¡“no hubo violación grave de garantías individuales”!
Digna minoría
En respuesta, Zaldívar les reprochó el que se siga “dando tumbos” y se haya “acartonado” la facultad de averiguación de la Corte. “Si me quedo en minoría, pues me seguiré quedando en minoría (con los votos de JUAN N. SILVA MEZA y OLGA SÁNCHEZ CORDERO), esto no es un partido de futbol; lo que importan son los razonamientos, los argumentos y las convicciones”, subrayó.
Suscribo la digna pertenencia a esa minoría.
¿Qué sigue?
¿A quién recurren los padres?, porque han tocado todas las puertas y la justicia sigue prófuga.
Para el encausamiento de los sí “involucrados” y particulares sigue su proceso en la instancia judicial federal.
Para los “no involucrados” sigue la demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington, D.C. y, dependiendo de su Resolución, el envío del caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en San José Costa Rica; y –con el apoyo de la UNICEF-, ante el Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, donde el acusado y juzgado será ya el vergonzoso Gobierno mexicano en su conjunto.
Carlos Monsivais
El intelectual progresista alcanzó a denunciar: “Lo que ha pasado con la guardería de Hermosillo es una de las cosas más graves que se registran por la muerte de esos 49 niños; por la idea de las autoridades de que basta con el juego de arrojar las responsabilidades a otro para resolver el problema; por todo lo que está detrás de este fraude de las subrogaciones; por la absoluta insensibilidad moral que han mostrado; porque piensan todavía que el tiempo corre a su favor y que la gente de Hermosillo se va a olvidar; y que es cosa de propiciar la amnesia que todo lo subsana o lo volatiza. Están equivocados, lo de Hermosillo le pasó al país entero.” Horas de Junio 2009. (Nosotros somos culpables, La tragedia de la guardería ABC, Diego Enrique Osorno, Prólogo de Ricardo Rocha, 2010, p. 132, Grijalvo).




















June 25th, 2010 a las 1:24 pm
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June 25th, 2010 a las 2:16 pm
Algunos Ministros tienen la vieja escuela de Mariano Azuela.
Sólo utilizando las Leyes a su favor, ofreciendo beneficios a personas o grupos de poder.