Recordando a 49 Promesas Malogradas
Jun 1, 2010 Nuevo
Por: César Ibarra
De Acá de Este Lado
Reflejo de la Corrupción y Negligencia
(…Estas cosas me hacen llorar. Mis ojos se llenan de lágrimas, pues no tengo a nadie que me consuele, a nadie que me dé nuevo aliento. Entre ruinas han quedado mis hijos, porque pudo más el enemigo que nosotros…) Del Libro de Lamentaciones, en la Biblia
PHOENIX, ARIZONA.-Alrededor de las 5 de la tarde del 5 de junio del 2009, recibo una llamada de mi hermana Blanca, de Tucson. Con una voz y tesitura, que en un segundo creí que algo irreparable había pasado en la familia: “Pachi…. una tragedia… no quiero ni decirte… es algo muy, muy feo… es una locura… en Hermosillo”. Recordé de inmediato, la tragedia de un sobrino-nieto, también en Hermosillo, que partió en tragedia similar.
Recién había salido de una reunión. En dos horas de aislamiento de las noticias, se escribió una página dramática, trágica, cruel. Mejor dicho, 31 páginas con tinta roja, de sangre inocente. Al paso de los días, otros 18 capítulos vivientes, -promesas malogradas-, se registraron en la historia de la irresponsabilidad y del influyentismo, en el pedazo de mundo, de nombre Hermosillo.
No. No había pasado nada en la familia. Pero pasó en NUESTRAS familias. Y escribo “nuestras”, porque el dolor, la angustia, el coraje y la frustración nos unen a partir de ese día. Somos familia.
Y es que los niños son pilares donde se sostiene el Edificio del Espíritu. Son, como los ángeles, “agentes secretos de Dios”.
Y a través de su perspicacia y atención al mundo que les influye, es como se genera el amor, el cuidado, la asistencia y la bondad del mundo adulto. Los adultos, aprendemos a través de los ojos, inquietud y desarrollo de nuestros niños. Y también, como en este caso, con sus tragedias.
Y aquellos que se benefician con la presencia de los niños y obran en forma irresponsable y con el valemadrismotatuado en sus pechos y sus conciencias, se declaran en contra del propósito natural divino, de la presencia de los chiquillos en el mundo.
Cuando los niños son objeto de negligencia, se falla en el cumplimiento de la obligación espiritual de protegerlos. Y los responsables, como los del sacrificio de los niños caídos en el incendio en Hermosillo, serán juzgados en su momento.
Debe seguir, sin descanso, la exigencia de la responsabilidad de funcionarios y pedir una explicación de lo inexplicable, sabiendo que se necesitó un sacrificio como en la ABC, para que se destapara un hoyo lleno de lodo amasado con intereses y relaciones familiares, directo hasta la familia real en Los Pinos.
¿Cómo es posible que haya más de 8 mil concesiones de guarderías en donde suena la registradora con dinero público? ¿Cómo se manejó el procedimiento de la licitación de licencias a individuos miembros de grupos de sinvergüenzas ?
Los reglamentos, las inspecciones, -los inspectores, mejor dicho-, los directores, gerentes, el legislador fulano, el parentesco o compadrazgo con el millonario de las cabalgatas.
En esa cabalgata que llegó a la ABC, el valemadrismo montado en caballo rojo, derramó injusta e irresponsablemente, parte de una de las siete copas bíblicas de la destrucción.
¿Qué no hay reglamentos? En Hermosillo, en la República, se otorgan permisos para operar ese tipo de negocios a un lado de instalaciones de alto riesgo, cercanas a depósitos de combustible, sin extinguidores, puertas de emergencia, ¡caray!, permitir que un almacén funcione como guardería.
Ellos, los funcionarios irresponsables, son los responsables.
Y los cómplices -que el pueblo y la historia los acuse-, son algunos medios de comunicación, donde los “periolistos” están más interesados en asistir a una comida chayotera, que a realizar reportajes de investigación de esa rara pero conocida relación gobierno-iniciativa privada, y buscar, encontrar y publicar, quien o quienes cumplen o no, con las reglas mínimas de operación, según sea el negocio.
Será interesante leer y estudiar la serie que El Imparcial publicará estos días. Esperemos nombres y no mera relación de recuerdos, incluyendo conclusiones de los supremos de la Suprema Corte, PGR y jinetes que ya se sabe, “jinetearon” millones de pesos…
De acá de este lado, 49 abrazos solidarios. 49 gritos desde el alma adolorida. 49 campanazos que suenen por siempre. Y allá a lo lejos, 49 pares de faros que brillarán por siempre, que así me imagino los ojos inocentes de los niños a quienes se les arrebató la vida, mirando desde otra dimensión, en espera de que se haga justicia…
“….Los guardianes de mi pueblo, están ciegos, no se dan cuenta de nada. Son perros mudos que no pueden ladrar… son perros hambrientos que nunca se llenan, son pastores que no entienden nada; cada uno sigue su propio camino, sólo buscan sus propios intereses…” (Del Libro de Isaías, Reproches a los malos jefes, en la Biblia).
Fuente: Contactox.NET




















June 1st, 2010 a las 10:36 pm
SI HUBIERA SIDO UN HIJO DEL GOBERNADOR O DEL PRESIDENTE O DE LOS DUEÑOS ……. ME UNO A UDS PUES NO DEBEMOS DEJAR QUE LA CORRUPCION SE LLEVE A OTRO DE NUESTROS NIÑOS. QUE EL CINISMO Y LA FALTA DE DIGNIDAD DE ESTOS GOBERNANTES, QUE TIENEN NOMBRE Y APELLIDO, NO SIGAN MATANDO NUESTROS NIÑOS NI NUESTROS HOMBRES O NUESTRAS MUJERES! PORQUE AUNQUE PARECE NO LO SABEN, TAMBIEN ESTAN HACIENDO LO MISMO CON LOS SUYOS, PERO DE VERGUENZA DE LLEVAR SUS APELLIDOS !!