“El sistema que encabeza Calderón les falló a nuestros hijos”

Firmeza. Patricia Duarte Franco, madre de El Plinchipe, continúa con su lucha social para que los responsables de la guardería paguen penalmente por ello. Foto: Alonso Gallegos

Firmeza. Patricia Duarte Franco, madre de El Plinchipe, continúa con su lucha social para que los responsables de la guardería paguen penalmente por ello. Foto: Alonso Gallegos

Por: Dennis A. García

Recuerdos, es lo que queda de aquel 5 de junio de 2009.

Pasan días, semanas, meses y el olor de Yeye sigue ahí, impregnado en esa cobijita con la que su madre ahora duerme todas las noches.

Cada rincón de la casa también tiene su olor.

El Plinchipe, dormía con un Tigger que difícilmente lo prestaba. Ahora, su mami duerme con él.

Son los objetos con los que sus padres recuerdan a Julio César Márquez Báez Yeye y Andrés Alonso García Duarte El Plinchipe.

Ya pasaron más de siete meses y los padres de los 49 niños fallecidos y más de 50 lesionados en el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo, reclaman justicia.

Para crear conciencia en la sociedad y como una forma de presión social para que tuvieran una reunión con el presidente Felipe Calderón, el 24 de diciembre a medio día, Manuel Rodríguez Amaya, papá de Xinuelth Emmanuel, quien también falleció, inició una huelga de hambre, misma que levantó 18 días después. De ahí inició un ayuno escalonado entre todos los que conforman el Movimiento Ciudadano Por la Justicia 5 de junio.

En entrevista, Julio César Márquez, de 42 años de edad, padre de Yeye, comenta que de cierto modo se cumplió uno de sus objetivos: la solidaridad de la gente; pero por otro lado vieron la indiferencia del Presidente.

“Hoy estamos decepcionados porque el sistema que él encabeza —Felipe Calderón— les falló a nuestros hijos”.

En su intento por tener la presencia en Hermosillo de quien encabeza el gobierno federal, Julio César dice que acudieron con el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, con quien tuvieron algunas reuniones.

El logro sólo fue que al gobernador lo recibiera el secretario particular de Calderón, quien le negó la posibilidad de la entrevista, por lo menos a corto plazo. “Hemos decidido ya no solicitar su presencia”, enfatiza.

“Es lamentable que el Presidente tenga miedo de ir a Hermosillo, como si nosotros fuéramos delincuentes”. Y recuerda la presencia del mandatario los primeros días, luego de la tragedia, “nosotros no hemos tenido contacto con él, y pensamos que es porque está involucrada una prima de la primera dama”.

Pero la herida sigue abierta y siempre lo estará, remarca.

Ahora, tanto a él como a su esposa Estela Báez, les quedan dos razones para salir adelante: Sus hijos Estefanía y Brandon, de cinco y 10 años, respectivamente.

“Ellos son nuestro motor para seguir adelante. Si no fuera por ellos quizá no lo hubiéramos soportado”.

El recuerdo llega nuevamente… su sonrisa.

La voz se le corta. “Yeye habría cumplido, en la Tierra, tres años, el pasado 20 de septiembre, porque en el cielo sí los cumplió. Todo el tiempo lo llevo en mi mente, a veces lo recuerdo y sonrío, pero en muchas ocasiones lo recuerdo y lloro. Los momentos más difíciles son por las noches y por las mañanas”.

Y se remonta a aquel 5 de junio de 2009:

“El incendio inició, oficialmente, quince minutos antes de las tres de la tarde. Ese día por cosas del destino decidimos recogerlo más tarde, pues normalmente lo recogíamos alrededor de las 13:40 horas, antes de la siesta”, recuerda.

Ese día comió junto con su esposa fuera de casa, luego, cada quien subió a su coche con destinos diferentes. Estela iría a su casa; él, pasaría a la guardería por su hijo.

Una primera llamada de su esposa lo alertó diciéndole que al parecer algo pasaba cerca o en la guardería.

¡Cómo crees si nuestro niño está en un lugar seguro, después de nuestra casa! —respondió Julio César para tranquilizarla.

Estela se siguió acercando a la guardería. Entró una segunda llamada al celular de Julio.

¡Sabes que m’ijo vente, sí está pasando algo!, fueron las palabras de ella, con una voz intranquila.

“Traté de entrar a la guardería y pude constatar que ya no habían niños. Me mandaron a una casa donde llevaron a los menores. Nadie me dijo que había niños mal”, relata.

En esa casa no encontró a su hijo Julio César.

Cuando lo sacaron de la guardería, así como otros niños, estaban muertos.

“Con una foto mi esposa lo reconoció, no vio la cara pero lo llevaban cargando y reconoció sus piernitas. El cuerpo se ve totalmente suelto en la foto, inerte… ya iba sin vida”, recuerda.

“Murió por intoxicación, él ya no despertó de la siesta. Los niños recibieron el humo maldito sin que nada lo impidiera. Quizá respiraron humo por cuatro o cinco minutos”.

Dentro de todo lo malo, dice, la muerte le respetó el cuerpo a mi hijo que no sufrió quemaduras.

En esa guardería también perdió la vida Andrés Alonso García Duarte El Plinchipe, único hijo de Patricia Duarte Franco, que el 11 de enero pasado habría cumplido cuatro años de edad.

“Siempre estará el recuerdo de mi hijo hasta el último día de mi vida. No lo tengo físicamente pero está conmigo… Es mi gran amigo”, dice Duarte Franco, quien recibe amenazas de muerte vía telefónica si no termina con su lucha, “pero a mí no me intimidan con nada. Si lo peor ya me lo hicieron ¡Que me maten!, tal vez hasta me harían un favor para estar con mi hijo”.

A raíz de la pérdida de su hijo, Duarte Franco, maestra de primaria, ya no le quedaron ganas de trabajar con niños.

“No he podido dar clases, me desgraciaron la vida. Me quitaron las ganas de trabajar con ellos”.

JUSTICIA. Días después del incendio en la guardería ABC, los padres que sufrieron la muerte de sus hijos, así como de los que resultaron lesionados, emprendieron una lucha social para que los responsables de la estancia infantil paguen penalmente por ello.

La memoria de sus hijos, aseguran, es lo que los impulsa a seguir porque se haga justicia y no vuelva a ocurrir otro 5 de junio.

De acuerdo a lo dicho por Patricia Duarte, el juez Raúl Martínez Martínez fijó una fianza, en algunos casos, de dos mil pesos, que corresponde aproximadamente a 43 pesos por cada niño fallecido.

“Unos salieron con fianzas de hasta nueve millones, pero los propietarios de la guardería solo pagaron dos mil pesos, 43 pesos por cada niño fallecido. El argumento del juez fue que no tenía conocimiento de la magnitud del caso”, dice a Crónica.

Los dueños se encuentran en Hermosillo, aseguran ambos padres.

“Lo que se dijo de que los dueños estaban en el extranjero, fue solo un borrego, porque andan tranquilamente en las calles de Hermosillo; no había lugar más seguro para ellos que México”, reclama Julio César.

Y lamenta que el sistema de justicia en México esté muy viciado, “con una tendencia de favorecer a los poderosos. Con dinero se puede hacer todo y la cárcel está llena de inocentes”.

Fuente: La Crónica de Hoy

4 respuestas a ““El sistema que encabeza Calderón les falló a nuestros hijos””

  1. lorena(irapuato) dice:

    dios-….es triste volver a leer lo q sucedio ese dia…y es triste como dijo el sr julio..cada noche y cada mañana se les debe cargar mas..debe ser como despertar y darse cuenta q no es mentira..q no fue un sueño q hay q seguir viviendo pensando cada dia en el bebe q ya no esta…es dormirse pensando q no estuvo y desear por lo menos soñarlo…q horrible..mi corazon se pone muy triste..me qudo sin palabras de nuevo.


  2. Grecia [Apoyo entero] dice:

    No puedo seguir al leer ¡cuanto duele la ausencia de un hijo!
    Y no se vale tanta injusticia.
    De todos modos hay una justicia de la cual nadie escapa, nadie se esconde, la justicia divina, la justicia de Dios…


  3. patricia marquez dice:

    Y lo que las palabras no dicen, es lo que los ojos de los que estamos cerca de estos padres, ven.

    Ver sus miradas perdidas, sus sonrisas desganadas, sus cuerpos cansados, ver en ocasiones las lagrimas silenciosas que brotan de sus ojos al ver una imagen de sus hijos, verlos un dia destrozados y al dia siguiente como sonambulos, verlos sin hambre, sin sueño, sin ganas de vivir.

    Inventar cada dia alguna cosa para hacerlos sonreir, apapacharlos y darse cuenta que esos apapachos no penetran sus corazones destrozados…

    Ojalá abrieramos los ojos y despertaramos de este letargo conformista, somos un pueblo anestesiado por nuestro corrupto gobierno, ojalá decidieramos salir de este enconchamiento y apoyaramos la lucha de estos padres, quienes están dejando sus vidas en perseguir un sueño que parece innalcansable: un mejor pais para sus hijos, donde haya justicia y equidad.

    ACELERALE YEYÉ…!!!!


  4. Grecia [Apoyo entero] dice:

    Ese conformismo que nos hizo cayar tanto tiempo, ese conformismo que debemos erradicar del pueblo mexicano, para que la clase política ya no abuse del pueblo.
    ¡debemos gritar y alzar fuerte nuestras voces para ahora si, ahora si tener una verdadera INDEPENDENCIA ser libres de los opresores.
    Y podamos gritar ¡Viva México! ¡Vivan los niños y sus derechos!


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