Una experiencia de cercanía de Dios
Lección de vida
Por: Patricia Garzón
Tras la terrible tragedia de la guardería ABC, muchos de nosotros nos sentimos inmensamente mal tras lo sucedido, y yo como tal vez haya muchas personas más que sin conocerlos, sin tener parentesco alguno con ninguno de ustedes solamente nos dedicamos a orar, hacer cadenas de oración y a pedirle a Dios resignación para los dolientes de esta tragedia, sin ir a las marchas en un principio, tal vez por falta de determinación o por pena de no conocerlos o no se Dios por qué, nunca imaginé lo que a mi vida traería este encuentro.
Por consejo de un sacerdote que nos invito abiertamente a participar en las marchas para ser voz y eco de lo que sienten los padres de esos niños, fue como me anime a ir a una de las tantas marchas de las que ya habían hecho; les confieso que seguí la marcha en mi carro detrás de ustedes, llevaba a mi pequeño de solo 3 añitos conmigo y mi pareja.
Él se bajo del carro y los siguió a pie, mientras los seguía, hubo un tramo en el que los sobrevolaba una paloma blanca que de repente desaparecía a mi vista, ahí fue sólo el principio de esta lección de vida que me dieron, la marcha finalizó en el parque infantil, los escuché y sentía un dolor en mi corazón de ver que tal injusticia no había tenido aun respuestas satisfactoria para los afectados; cuando terminaron de hablar y nos hicieron un regalo: la invitación a todos los ahí presentes a disfrutar de las instalaciones del parque de manera gratuita y de la manera más divertida entre sonrisas y apretones de mano nos dieron la bienvenida sin conocernos, era un día de mucho calor pero estaba nublado en su totalidad con unas hermosas nubes aborregadas que hacían más fácil de soportar el calor.
Cuando entramos al parque comenzó la diversión y nos fuimos directamente al trenecito, y de ahí, a otros juegos en los que se subían mi pareja y mi pequeño de 3 añitos, y en cada momento en el que yo me detenía a ver a toda la gente, los veía sonrientes llenos de alegría comiendo jugando y divirtiéndose tanto a los padres afectados como a sus familiares y a todos lo que como yo simplemente íbamos a acompañarlos.
Cuando yo veía a los padres afectados que con mucho cariño nos hicieron sentir como invitados especiales en todo momento que con una sonrisa nos invitaban a seguir divirtiéndonos, que con una alegría inmensa nos invitaron a tomar “bolis” que ellos mismos se preocuparon por llevar para todos los ahí presentes, las bromas que hacían al invitarnos a tomar un “boli” haciendo “carrilla” (guasa) de que los dinosaurios no hiciéramos doble fila que primero eran los niños, con una gran sonrisa amenizando esos momentos que para mí estarán siempre en mi corazón, cuando deberíamos ser nosotros toda la gente de Sonora quienes deberíamos hacerles regalos a ustedes como la solidaridad, aún con su dolor tienen el gran corazón de compartir con nosotros su tiempo, su experiencia y su amor.
Creo que ni ustedes mismos saben lo que han logrado en gente como yo ese día, estoy segura que ahí estaba Dios, lo pude ver y sentir en cada uno de ustedes los padres afectados que con gran cariño nos permitieron ver lo que hay en su corazón… al momento en el que tuvimos que irnos, nos despedimos del grupo de padres afectados agradeciéndoles sus atenciones y cuando tuve la gran oportunidad de estrechar sus manos y de recibir un abrazo de una de esas mamás que estaban ahí, en ese abrazo fue fraternal, pude sentir el dolor que ella sentía pero cuando miré a sus ojos me sorprendí de ver que más que dolor encontré un gran corazón lleno de fe y de esperanza una mirada tranquila, transparente que sólo pedía ser escuchada, me sentí tan chica en ese momento, que aun aquí escribiéndolo, brotan de nuevo mis lagrimas de recordar como presencié a Dios abrazado a esa mujer en sus momentos de dolor al recordar que su hijo debía estar ahí jugando. No cabía en mi mente y en mi lógica como ellos nos podían dar ese regalo a propios y a extraños, de llevar a nuestros hijos vivos a disfrutar de algo que los de ellos no podían disfrutar en ese momento, y al mirar su resignación y su paz en la mirada de los padres descubrí que ahí también estaban sus pequeños angelitos en el cielo aborregado con los de nosotros disfrutando de ese regalo.
Ese día toque a Dios, por medio de ustedes y créanme, eso es algo que nunca olvidare y que les estaré eternamente agradecida por habernos permitido a mi familia y a mi estar unas horas cerca de ustedes…
¡Gracias por esta lección de vida, por esta lección de amor!
Cortesía: Pbro. Jorge Martínez Soto
07 de diciembre de 2009




















December 9th, 2009 a las 5:09 pm
Realmente logró transmitirme sus sentimientos con su relato.
Gracias x compartirlo
December 9th, 2009 a las 10:39 pm
muy bonito, voy a enviar el mensaje a mis amigos
)
December 10th, 2009 a las 8:46 am
Que bello lo que escribes, mis ojos se humedecieron, gracias.
Yo también he recibido una gran lección de vida y soy nueva persona y mi vida no será igual.
Gracias!
December 10th, 2009 a las 2:22 pm
Muy conmovedor y motivador este texto -que, además, está escrito de una manera excelente- hecho por una mamá ajena a la tragedia ABC. Curiosamente, muchos hermosillenses han dejado de asistir a las marchas, y esta joven mamá, por el contrario, ha empezado a participar en ellas cuando otros han emprendido una penosa retirada…
Soy también ajeno a la tragedia, en el sentido de que no conocía yo a ninguno de los niños afectados, o a sus papás, o al personal que trabajaba en la guardería, pero en la mañana siguiente al incendio, cuando me enteré de la noticia por medio de la prensa, a medida que iba leyendo, no salía de mi asombro, me ganó la tristeza y se me salieron las lágrimas. Los días siguientes fueron de pesadumbre y aturdimiento al pensar en eso, pero a medida que fué pasando el tiempo, se empezaron a sumar en mi mente la rabia y la impotencia al ir sabiendo los detalles de porqué sucedió tal catástrofe. Todos los días nos quejamos de las muchas cosas que funcionan mal en México por parte de nuestras autoridades y de nuestro tan cacareado estado de derecho; nos quejamos en las cocinas de nuestras casas, en la cafetería, en el super, en una carne asada… pero no pasamos de quejarnos y nada más. Este caso de la guardería ABC, que nos ha estremecido, entristecido y enrabiado de muy diferentes maneras a muchos hermosillenses, es algo en lo que medio Hermosillo debería estar unido en apoyo para los niños muertos, los heridos o con secuelas y para sus padres, familiares y amigos, pero… pero no sucede así. Somos cada vez menos los que asistimos a las marchas o nos preocupamos por estar enterados del curso que está siguiendo la demanda de justicia y reparaciones para todos los afectados. Yo, en lo personal, siento una gran decepción y frustración de mis conciudadanos hermosillenses, familiares y amigos incluídos, que se han alejado del movimiento, o, peor aun, que en ningún momento parecen haber tenido una poca de sensibilidad ante este terible suceso.
Mientras este movimiento encabezado por los padres de los niños no se desvirtúe y haya por lo menos una mamá o un papá que siga en pie de lucha por sus pequeños, trataré de, aunque sea de manera sencilla, indirecta y anónima, estar al lado de ellos.
February 5th, 2010 a las 3:27 pm
solo para decirles que no desfallezcan que sigan adelante por la justicia que estoy pidiendo para que se haga justicia que los admiro y que quiero seguirlos admirando cada dia mas no se desanimen perseveren por favor siempre siempre voy a estar con ustedes siemmpre un abrazo fuerte fuerte
Norma Laura Guerrero Sepúlveda